29 de agosto de 2009

Juan Falú (Trayectoria)

Trayectoria (narrada por él mismo)

" A los ocho años comencé a tocar guitarra de la mano de mi padre. Poco después, mi maestro de quinto grado Juan Walter me ayudó a afianzar estos primeros pasos en la música.
  Mi primer escenario fue ocupado en 1963. Por entonces estudié dos años con el maestro Martín Ventura pero tocaba "de oído", como hasta hoy. Aquel escenario fue una tortura pues entre el público se encontraba mi padre, escuchando atentamente para ver si estaba en condiciones de seguir el camino de su hermano Eduardo Falú. Mi tío Eduardo era un artista mayor y un mito familiar. Me costó asumir la pesada herencia. Acabé refugiándome en mi "oído", en las guitarreadas con amigos y en la noche, alejándome por completo del estudio académico. Así dejé de aprender muchas cosas y asimilé muchas otras, sobre todo que la música aprendida y tocada en reuniones es arte vivo y pleno de emoción.

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Poco tiempo después conocí a Jorge Cardoso. Nació una amistad genuina y duradera y Jorge se transformó en la influencia decisiva para asumir la guitarra y la composición con la mayor seriedad posible. Casi veinte años después de conocernos me enseñó a escribir mi propia música. Ese aprendizaje fue decisivo para conocer elementos imprescindibles del lenguaje musical. Con el ingreso a la Facultad de Filosofía y Letras, donde obtuve el diploma de Psicólogo Clínico, me sumé a la militancia revolucionaria argentina y a las luchas de los años ´70, que costaran grandes duelos a mi generación. Exiliado en Brasil, retomé allí la música con un lenguaje propio que fue el resultado de mi propia maduración personal. Habían pasado casi 10 años en que la guitarra se situó en un segundo plano. Empecé a componer parte de las obras que más satisfacciones me produjeron, como "Chacarera ututa" y "De la raíz a la copa". Residiendo en Brasil (San Pablo) incorporé elementos de su música que, de manera espontánea y no programada, fueron integrándose a mis composiciones de música argentina. Entre los años ´78 y ´80 me incorporé en Brasil al grupo Tarancón e inicié mi primera gira europea en el ´82, gracias al apoyo de Jorge Cardoso y el luthier español Manuel Contreras. En este período nació también mi amistad con Pepe Núñez, decisiva en lo personal y lo artístico. Pepe representa un paradigma de la ética y la estética. Con sus letras inicié mi labor de compositor de canciones. Luego, con el tiempo y hasta hoy, compuse canciones con Jorge Marziali, Roberto Yacomuzzi, Horacio Pilar, Carlos Herrera, Ramón Navarro, Pancho Cabral y otros poetas argentinos.

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Con el retorno de la democracia en Argentina, regreso en el año ´84. En 1985 se edita "Con la guitarra que tengo", íntegramente con obras propias. En ese Larga Duración me honró que su tapa contenga un diseño del gran artista Hermenegildo Sabat, que ilustra este sitio web. Luego aparecen sucesivamente los discos, cassettes y Cd´s.
   Del `85 en adelante empieza a reconocerse mi condición de compositor y guitarrista. La opinión de prensa que más me halagaba entonces era: "puede sonar viejo y nuevo a la vez" Esta condición es la que más me interesa plasmar y suelo representarla en el árbol como símbolo que contiene raíces y frutos.  En los `90 ya estaba instalado, por los medios de comunicación, como "referente" de la música argentina de raíz folklórica. Conocí a Ricardo Moyano, otro artista fundamental en mi vida.  Integré, desde los ´90 hasta hoy, dúos insoslayables en mi vida artística, con Hilda Herrera, Jorge Marziali, Chito Zeballos, Marcelo Moguilevsky y Liliana Herrero, todos artistas que merecen mi más alto respeto.

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Ofrecí centenares de conciertos en Europa, Asia, África y las tres Américas, a través de casi treinta giras internacionales, siempre interpretando la música argentina de raíz folklórica que, por otro lado, es mi único repertorio.  Luego de un período casi artesanal de composiciones y sobre todo de arreglos de las mismas, entre 1980 y 1990, empecé a disfrutar de las versiones libres y de las improvisaciones en mis conciertos. Llevo, en esta condición, casi 15 años de "desarreglar" obras, y me propongo retomar el camino del arreglo y la correcta escritura de mis composiciones, para dejar de hacer sufrir a quienes desean interpretarlas.  En el 2000 el gobierno argentino, a través de la Secretaría de Cultura de la Nación, me distinguió con el Premio Nacional de la Música. A pesar del desapego que uno generalmente manifiesta por ciertas formalidades, ese premio lo vivo como un verdadero reconocimiento a mis ya 41 años de actividad artística.
   En el 2002 Classical Guitar me dedica su tapa y una extensa nota, tal como ocurriera antes con "Guitarra y Laúd", la publicación alemana.

  En mayo del 2005 fui designado miembro del Directorio del Fondo Nacional de las Artes.

Desde 1995 dirijo artísticamente el Festival Guitarras del Mundo, un gran encuentro en todo sentido, que constituye uno de los halagos principales de mi vida con las seis cuerdas.

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En el año 2003 presenté a las autoridades de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires el proyecto de creación de la primera Carrera oficial superior de Tango y Folklore, que ya lleva dos años de existencia en el Conservatorio Manuel de Falla de Buenos Aires.
    El 11 de julio de 2004 fui homenajeado por el Festival Internacional de Taxco, en uno de los actos más emocionantes de mi vida artística y personal.  Llevo 20 años tocando con guitarras de Francisco Estrada Gómez, el gran luthier argentino que hizo sonar bien a por lo menos tres generaciones de guitarristas."  

 


Juan Falú en El Bolsón

clip_image001Juan Falú escribió un libro de anécdotas, muchas de ellas insólitas. Con un estilo irónico y, por momentos, de graciosa autocompasión, en Ridiculum Vitae (Historias guitarreras) habla de sus años de exilio en Brasil, recuerda giras desopilantes y sus comienzos atravesados por guitarreadas y el vino tinto en peñas tucumanas como la legendaria El alto de la lechuza. Como muestra, vaya una de las historias:
Fragmento del libro:

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Padre, hijo y espíritu santo
Antes de tocar en el centro Al-Andalus de la calle Moratalaz de Madrid, le rogué a la presentadora que hablara de mí y no de mi parentesco con Eduardo, famoso y muy querido en España.
—Soy el sobrino—, respondía mil veces a la pregunta sobre los lazos- —Es mi tío—, menos veces, como para situarme al centro de la relación. —Es mi madre—, en ocasiones, cuando los huevos me llegaban al piso.
En los últimos tiempos, ya con el tío lanzando a su propio hijo al estrellato, apelé a la fórmula de la Santísima Trinidad para señalar que, estando el padre y el hijo, yo vendría a ser el espíritu santo. Esto me divierte mucho, porque dejo la interrogación flotando en el vacío y al preguntón sin convicción para un retest.
La presentadora me juró que hablaría de Juan y punto.
El ambiente era por demás agradable.
Junto a la silla del escenario había una mesita y sobre ella un platito de aceitunas y un vino Rioja mortal.
Cumplió. La presentación excluía cualquier parentesco con nadie.
Si hasta parecía que hablaba de un artista huérfano.
Para finalizar dijo: —Con ustedes, Eduardo Falú..

Comentarios sobre:

RIDICULUM VITAE (Historias guitarreras)
Juan Falú
... este racimo de anécdotas vividas al lado de su guitarra están contadas como si él fuera un alquimista en cuyo crisol, como un espejo mágico al revés, consigue transmutar la ironía en ternura, la vergüenza en simpatía o lo ridículo en emoción.

Jorge Cardoso

Estas mínimas acuarelas escritas por Juan Falú, tiernas y burlonas, dejan sobrevolar temas graves sin perder el hilván y el rumbo de la chanza.

Horacio González

Se me hizo un nudo la garganta leyendo algunas de estas páginas y he reído a carcajadas con casi todas las otras. Quien quiera leer entre líneas reconocerá no sólo la voz de un estupendo narrador sino también el testimonio de un testigo de su tiempo. Un artista comprometido con su gente cuya palabra transmite una rebosante alegría de vivir.

Ricardo Moyano


24 de agosto de 2009

Cultura El Bolsón: Cursos y Talleres

TEATRO

1-    La dirección de cultura informa que se encuentra abierta la inscripción para las clínicas de teatro destinadas a niños de 6 a 12 años y para adultos mayores de 25 años, sin límite de edad, especialmente para aquellos que tengan el teatro como asignatura pendiente.

Tendrán duración de ocho (8) clases consecutivas, con la inversión de cien pesos por alumno para todo el ciclo, tanto para los niños como para los adultos. Las clínicas estarán dirigidas por Miguel Dimarco y Griselda Cocenza Lastra, profesionales y docentes del arte interpretativo.Los interesados deben inscribirse antes de la fecha de inicio. La actividad dará comienzo el sábado 05 de septiembre, en la antigua Casa de la cultura (Roca y Saavedra). Las clases se llevarán a cabo los sábado de 10 a 13 horas. Mientras que para los adultos el horario será de 14 a 17 horas. Para más información llamar al 02944-455322 ó personalmente en diagonal Merino 3270.

CERAMISTAS

2-   La dirección de cultura municipal convoca a reunión a todos los ceramistas de la región para el próximo 24 de septiembre a las 18:00 horas en la antigua casa de la cultura de El Bolsón, Roca y Saavedra.El objetivo de la  encuentro tiene como fin delinear exposiciones y estrategias de calendario para nuevas muestras y presentaciones en diferentes puntos del país, tanto como la de trabajar en la organización del Primer Encuentro de Ceramistas, entre otros temas de interés. Se ruega puntualidad y asistencia. Mayor información TE455322.

CANTO

3-    La dirección de cultura municipal recuerda que se halla abierta la inscripción para el taller de canto que dará inició el próximo 02 de septiembre. El taller de performance ha sido diseñado para No iniciados y constará de ocho calese consecutivas. Especialmente para quienes tienen conocimientos adquiridos en canto y deseen incorporar nuevas técnicas. Los interesados deberán inscribirse antes de la fecha indicada en Casa de la Cultura- diagonal Merino 3270- . Para información y detalles de arancelamientos, dirigirse al TE 02944-455322 o vía mail: cultura@elbolson.com

TALLADO EN MADERA

4-    La dirección de cultura municipal recuerda que se halla abierta la inscripción para el nuevo ciclo del taller "Tallado en madera" que dicta el profesional artesano Rubén Rodriguez. El curso comenzará el 15 de septiembre. Los interesados deben inscribirse antes de la fecha indicada en Casa de la Cultura. Para mayor información llamar al 455-322 o vía mail: cultura@elbolson.com

DANZAS ÁRABES

5-    La dirección de cultura recuerda que se halla abierta la inscripción para el curso de Danzas Árabes para niñas de entre 6 a 12 años de edad. El ciclo lo dirigirá la bailarina Anael Lugones. Ante la demanda existente sobre este taller, se ruega a los padres realizar la inscripción de las niñas en Casa de la Cultura - diagonal Merino 3270. El ciclo de danza del vientre para niñas se llevará acabo todos los miércoles de 18 a 19 horas, dando comienzo este miércoles 26 en la antigua casa de la cultura (Roca y Saavedra). Para mayor información llamar 02944-455322

CASA DE LA CULTURA 

Diagonal Merino 3270

Tel: 02944-455322


23 de agosto de 2009

19 años de Purrú Ayú

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Estuvimos acompañando a la Escuela de Danzas Purru Ayu de El Bolsón en su 19 cumpleaños, y no podemos menos que agradecer tenerlos con nosotros. A su creadora, la Sra. Titín Crespo, que resulta un ejemplo a seguir en su persistencia y humildad. El trabajo realizado, con 40 profesores egresados no puede sino enorgullecernos. Asimismo agradecemos y felicitamos al grupo de padres que durante tantos años han estado presentes mostrando a toda la comunidad el modo en que puede expresarse el amor hacia los hijos y a los propios alumnos, que nos brindan un espectáculo de primer nivel. Hago votos porque en un futuro no tan lejano, consigamos llevar adelante la obra del Complejo Cultural que la Comarca se merece. Desde la Biblioteca Sarmiento y desde la Concejalía que ejerzo, mis más sinceras felicitaciones!!!
Teresa Hube.


19 de agosto de 2009

Concurso “Escondido en mi país” - Nación

"Escondido en mi país"

Logo del certamen

Concurso nacional para adolescentes "Escondido en mi país"

Todos los chicos y chicas de entre 13 y 18 años pueden participar del concurso nacional para adolescentes "Escondido en mi país", cuyo objetivo es promover la investigación cultural y valorizar la dimensión económica de la diversidad cultural de la Argentina.
Bases del concurso
Descargar instructivo con ejemplos de los trabajos que hay que presentar
El certamen tiene dos categorías: género periodístico y género audiovisual. Ambos deben versar sobre actividades y hechos culturales de pueblos, localidades, regiones o provincias, utilizando, entre otros recursos, estadísticas, datos o mapas del SInCA -Sistema de Información Cultural de la Argentina–, cuya información está disponible aquí.
Los temas sugeridos son industrias culturales (sellos musicales, medios de comunicación, editoriales de libros, etc.), espacios culturales (cines, museos, teatros, bibliotecas), fiestas y festivales populares, sitios y monumentos históricos. Se tendrán en cuenta la originalidad del enfoque, y las ideas sobre federalismo y desarrollo local.
Para la categoría género periodístico, el premio será una computadora personal completa para el ganador y otra para su escuela, y cámaras de fotos digitales para el segundo y tercer seleccionado. Para la categoría género audiovisual, tanto el ganador como su escuela recibirán una cámara de video, y también se otorgarán dos menciones, que obtendrán cámaras de fotos digitales. Además, los veinte primeros trabajos seleccionados se compilarán en un libro, que será donado a instituciones culturales y educativas de todo el país.
Los trabajos podrán enviarse hasta el 30 de septiembre de 2009 por e-mail a sinca@cultura.gov.ar (asunto: ESCONDIDO EN MI PAÍS), o personalmente o por correo postal (el envío simple es gratuito) a:
CONCURSO “ESCONDIDO EN MI PAÍS”
Apartado postal Nº 43
(1002) Alem 196
Ciudad de Buenos Aires


Maitén, Epuyén y Puelo: Nuevos centros de atención de AFIP

AFIP: Nuevos centro de atención a los contribuyentes

Subido por Graciela el 18 Ago 2009 8:42 pm. En la categoría AFIP.

La Administración Federal de Ingresos Públicos, AFIP, habilito Nuevos Centros de Servicios en la Provincia del Chubut, en las localidades de El Maitén, Epuyén y Lago Puelo. Estos Centros de Servicios brindarán asesoramiento y asistencia respecto a la realización de los trámites para acercarse más a los contribuyentes, de esta manera evitar el traslado de los mismos a distintas localidades alejadas de sus residencias.

Con la intención de estar más cerca de los ciudadanos y facilitarles el cumplimiento de sus obligaciones tributarias, la AFIP habilitó nuevos Centros de Servicios en la Provincia del Chubut, en las localidades de El Maitén, Epuyén y Lago Puelo

Los Nuevos Centros de servicios atenderán en los siguientes lugares y horarios:

Los Nuevos Centros de servicios atenderán en los siguientes lugares y horarios:

Provincia

Ciudad Ubicación Domicilio Horario de atención
Chubut El Maitén

Centro de Servicio El Maitén

San Martín Nº 1300 Municipalidad

2do.jueves de cada mes, de 10 a 14 hs-

Chubut

Epuyén Centro de Servicios Epuyén A. Los Cóndores S/Nº Municipalidad 2do.jueves de cada mes, de 10 a 14 hs-
Chubut Lago Puelo Centro de Servicios Lago Puelo San Martín Nº 722 1er. Martes de cada mes, de 10 a 14 hs.


18 de agosto de 2009

Seleccionaron la película de Marangoni y Belanco

 

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10 de agosto de 2009

Estimado Gustavo Marangoni,

Es un honor, en esta primera edición del Festival Nacional de Cine y Video “Río Negro Proyecta”, que se realizará del 16 al 20 de Septiembre de 2009, informarle que “El Barro, las manos, la casa” ha sido seleccionada para participar en la Competencia Regional de Largometrajes.

El Festival en esta Primera Edición tiene como sedes las ciudades de General Roca y Allen, Provincia de Río Negro.

Es nuestro deseo que la comunidad patagónica se encuentre con el cine nacional y sus realizadores. Queremos por lo tanto invitarla a presentar El Barro, las manos, la casa y poder así establecer el diálogo propuesto.

Esta invitación contempla el traslado ida y vuelta a la ciudad de General Roca con alojamiento y comida incluido durante los días en que se desarrollará el Festival.

A la espera de una pronta respuesta y con el afán de que la misma sea positiva.

Nuestros más cordiales saludos.

Pablo Mazzola – Roger Alan Koza

Programación Artística

Río Negro Proyecta

clip_image006Susana Nieri

Coordinación General

Río Negro Proyecta

Dr. Armando Gentili

Subsecretario de Cultura

Provincia de Río Negro


Menú Artistas Plásticos “La Huella de la Identidad”

Primer Salón de Artes Plásticas - El Bolsón 1969

Casa de la Cultura El Bolsón: Agradecimientos

Prensa Cultura El Bolsón: ¡Pinturas..! La huella d...

Reinaldo Antúnez

Antonio Hilario Calderón y Cristina Zdanowicz

ALFREDO FALABELLA

Antonio Zandegiácomo

ALFREDO PIPPIG

ZVONIMIR KATALENIĆ

La huella de la identidad

Oberdán Paterlini

CHATRUC, JOSÉ LEOPOLDO

GUASCO, MARIO PAOLO BATISTA

RODOLFO VENZANO

Horacio Cruz

Carlos Ponce


ZVONIMIR KATALENIĆ

ZVONIMIR KATALENIĆ
El día 2 de octubre de 1978 murió, en El Bolsón, Zvonimir Katalenić, a los 58 años de vida. Vivió en la "capital de los lagos del sur" durante muchos años, para trasladarse luego a El Bolsón, y termina su relativamente corta vida terrenal en aquella parte de la Argentina, donde las bellezas naturales se han convocado como por ensueño. Katalenić fue un profundo adorador de la belleza en todas sus formas. Naturales igual que creadas por el hombre. Vivía en su mundo que creaba y que fue y queda como una auténtica expresión de su espíritu. Casi autodidacta, creó toda una serie de pinturas y escribió poesías en el idioma croata y el castellano. Sus amigos están preparando una edición de sus poesías y obras en prosa, que sobrevivirán muchas generaciones y guardarán testimonio de un talento de artista que no aparece todos los días.
Con motivo del primer aniversario de su prematura muerte, el Instituto Croata Latinoamericano de Cultura, destinatario de su valiosa herencia artístico-moral e intelectual, y el Club Cultural Croata-Argentino, realizaron en Buenos Aires una velada común el día 27 de octubre próximo pasado, oportunidad en que fue inaugurada también una exposición parcial de sus pinturas en la sede del Club. Con la presencia de su ex esposa Irene, de amigos argentinos, especialmente de Bariloche y de El Bolsón, como también de sus connacionales croatas, el acto fue abierto por el presidente del Club, el Prof. Antonio Gazzari.

En un discurso bien medido para semejantes conmemoraciones, evocando la personalidad del difunto con palabras y conceptos que nos la hizo tan cara y tan simpática, tocando tanto sus cualidades humanas como las de poeta y pintor. Fue un discurso más poético y creativo que la narración y enumeración de los datos biográficos. El Prof. Branko Kadić, a su vez, en el nombre del Instituto, dio, en este último sentido, más elementos, sin olvidarse de su obra estética, ubicando la pintura de acuerdo con el criterio de la técnica o de escuelas y motivos que lo inspiraron y le proporcionaron medios para su realización.

Kadić, igual que Gazzari, leyeron también algunas de sus poesías que aparecerán, esperamos, en un libro aparte. A continuación reproducimos la conferencia de Kadić, mientras que la de Gazzari fue publicada en una otra publicación como el original en el idioma croata:
"...Nos proponernos exponer en una prieta síntesis los datos biográficos y trazar los principales rasgos de la figura humana y artística de este talentoso artista plástico, poeta nato, eremita y asceta, pregonero del pacifismo y de la no violencia en nuestra época turbulenta.
Los avatares de la última conflagración mundial lo arrancaron de su suelo natal y lo llevaron de Croacia a Buenos Aires y de allí a San Carlos de Bariloche y El Bolsón donde vivió desde comienzos de 1948, y donde murió en el año 1978.

Zvonko Katalenić nació en Našice, Eslavonia, provincia norteña de Croacia, renombrada por sus nobles y añejos robledales, el 6 de noviembre de 1920 del padre Tomás y madre Jelka Rakić, emparentada con el obispo José Jorge Strossmayer, prominente figura en la historia política y cultural de Croacia y del sureste europeo en la segunda mitad del siglo pasado y destacado participante en el Concilio Vaticano Primero cuando abogó con perspicacia y clara visión del futuro por la reconciliación y la reunión de las iglesias cristianas, tema éste que constituirá un siglo después uno de los puntos centrales del Concilio Vaticano II.
Z. Katalenić terminó los estudios secundarios en Zagreb, donde se habían radicado sus padres y en 1939 se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma ciudad, cursando historia, lenguas vivas y literaturas antigua y moderna. Al mismo tiempo, estudió música en el Conservatorio "Vatroslav Lisinski" de Zagreb, habiendo sido sus profesores entre otros el conocido celista Antonio Janigro, ex-director de los Solistas de Zagreb, y Ljerko Spiller, actualmente un destacado artista en el mundo musical de Buenos Aires. Paralelamente, adquirió conocimientos de pintura durante siete años bajo la guía de los profesores Kusnjak y Javor.
Desde 1939 colabora en Hrvatska revija (Revista croata), principal revista croata de arte y cultura, órgano de la institución cultural, Matica Hrvatska, abolida en 1971 por el régimen comunista de Belgrado. Katalenić publicó poesías, cuentos breves, críticas literarias, reseñas de libros, polémicas, traducciones (poesía japonesa) y notas sobre los problemas de la estética y de la "poesía pura" de abbé Bremond. AI mismo tiempo colaboró en Plava revija (Revista azul) vocero de un sector del estudiantado universitario croata. Le tradujeron poemas al italiano que fueron incluidos en la antología de la lírica croata joven, titulada Melograno y editada en 1942.
Desde joven abrazó la idea de la independencia de Croacia, sabiendo que un pueblo, una nación con perfiles inconfundibles histórico-culturales, puede realizarse en plenitud y progresar únicamente en el marco de la libertad nacional e individual. Por ello participó en la lucha de la nación croata para conservar su independencia estatal (1941-1945) y sobrevivir como nación durante la tremenda guerra (1941-1945), aunque no compartía la forma del gobierno que considera pasajera, impuesta por las circunstancias bélicas.
Fue uno entre contados sobrevivientes de la horrenda tragedia de Bleiburg, acaecida en mayo de 1945, cuando las huestes comunistas yugoslavas — ya terminada la guerra — masacraron a alrededor de 250.000 soldados croatas desarmados y civiles inermes que iban en busca del amparo y la protección de las fuerzas armadas aliadas, principalmente inglesas, estacionadas en Austria. Katalenić, llegado a Roma, en mayo de 1945 se dedicó a la pintura y además, dotado de un extraordinario sentido de orientación e imaginación, contribuyó a salvar la vida de varios compatriotas que corrían el peligro de ser entregados al nuevo régimen del terror, instaurado por los comunistas de Belgrado.

En 1947 se traslada a París donde se reencontró con su novia Irene Krzemieniecka, joven e inteligente refugiada polaca que estudiaba medicina en la Universidad de Zagreb. Visita museos y exposiciones y realiza algunas pinturas, impresionado sobre todo por Vlanminck. Los novios, en busca de nuevos horizontes, emigran en 1947 a Buenos Aires, donde pronto se casaron. En esta gran urbe permanecieron varios meses y Katalenić organizó una exposición de los cuadros y dibujos que trajo de Europa.

En Buenos Aires conoció al pintor chileno Carlos Valdez, en boga en aquel entonces por sus estampas e imágenes religiosas, elaboradas con la técnica de laca esgrafiada.
A comienzos de 1948 la joven pareja, en compañía de su amigo Lucas Anić, y a instancias del pintor Erico Gornik, se trasladó a San Carlos de Bariloche.
Los primeros años de su estadía en esa zona boscosa y lacustre Katalenić trabaja como empleado en el aserradero "Lunde y Reinhardt" y su esposa en un laboratorio bioquímico. Al mismo tiempo dibuja, pinta, escribe y medita. A esa época se remontan sus témperas y acuarelas y conocidos álbumes de flores andinas, típicas para aquella región. Luego recurrirá a óleos y a laca esgrafiada primitiva, técnica pictórica usada por los maestros medievales prerrenacentintas y por determinados representantes de la iconografía bizantino-rusa.
En esa época se produce un gran vuelco en su vida, un gran cambio en su cosmovisión y la valorización artística. Cayó a sus manos el "evangelio" de Sri Ramakrishna, conocido maestro (gurú) de la filosofía yoga la que adoptó en su teoría y práctita, igual que los principios y la actitud del mahatma Gandhi sobre la no violencia, la resistencia pasiva y el "retorno a las fuentes", a la naturaleza. Ahonda en el estudio de los principales exponentes de esta corriente filosófica hindú, tan extraña al pensamiento occidental y de ciertos místicos cristianos medievales. Sigue su camino y esta ascensión interior, lenta y penosa en la propia purificación y la catarsis espiritual, en la abnegación y el autosacrificio, refléjase plenamente en su libro de poesías, escrito en croata, y titulado Uz strminu (Cuesta arriba), publicado en Buenos Aires en 1958.

Como anexo, le agregó el poema en castellano Gnosis humilde, dividido en cuatro partes. A renglón seguido transcribimos la última parte, característica para su poesía a partir de entonces; tanto por su contenido, los tenias tratados, el enfoque filosófico, como por la parte formal, prosódica, de ritmo, la expresión y la cadencia genuinamente poéticos:


No te temo, Dios mío, no te temo
Quien te ama se zambulle
en el río que refluye
a su eterna fuente
No te temo, Dios mío, no te temo
En el alma que hiciste
tú mismo te escondiste
con tu goce y tu pena
y aquella paz ajena
a toda imagen
No te temo, Dios mío, no te temo
Con tu hijo te recreas
por los campos te paseas
de tus infinitas posibilidades
No te temo, Dios mío, no te temo
Porque creas y destruyes
en tu seno restituyes
lo que fue una caña temblorosa
la cizaña antes de tu toque
No te temo, Dios mío, no te temo
Toda tierra es tu huerto
y tu cosechas el fruto

En realidad, este libro de poesía representa una serie de variaciones sobre los tenias religioso-filosóficos, principalmente de inspiración hindú, con metáforas e imágenes originales. La expresión poética está cuidada, cincelada, a menudo de un frescor primigenio. Sobresale por su musicalidad y un ritmo interno propio. Huelga acotar aquí que Z. Katalenić poseía un refinado sentido musical y le gustaba tocar el violin. Sorprenden la belleza expresiva, el primor pristino y la riqueza de los recursos idiomáticos, sobre todo si tenemos en cuenta que desde hacía años estaba desarraigado de su país natal, alejado de la fuente viva del idioma y que pasaban meses y meses sin tener la oportunidad de hablar con alguien en la lengua materna.
Con frecuencia encontramos su valiosa colaboración en las páginas de la "Revista Croata", un trimestral cultural literario, que empezó a publicarse en 1951 en Buenos Aires y ahora en forma ininterrumpida en Barcelona (España). Se trata de poesías, de reflexiones histórico-filosóficas y de escritos en favor de la no violencia y la resistencia pasiva.
Dejó varios manuscritos de poesía y meditaciones, y estudios sobre el arte, la filosofía, las creencias religiosas y la drogadicción, tanto en croata como en castellano, que legó al director de la mencionada revista, profesor Vinko Nikolić.
Para comprender la poesía de Z. Katalenić es menester tener presente que el término yoga abarca varías teorías y prácticas para que él hombre pueda alcanzar a conocer su auténtico Yo y su Ego personal y luego para poder fundirse con la Conciencia Universal (Dios). La doctrina yoga ofrece varias modalidades, siendo las más importantes:
Hata Yoga = práctica y ejercicios para la conservación y la salud del cuerpo físico como templo del espíritu.
Raja Yoga = dominio de la mente.
Karma Yoga = es yoga de acción, su finalidad es la purificación, la elevación a través del trabajo, el arte, las acciones nobles, etc., teniendo siempre presente el Ser Supremo (Dios) a quien se destina todo el bien que hace uno.
Gnani Yoga = es yoga de la sabiduría, búsqueda de Dios a través del estudio de uno mismo, de las leyes naturales, etc.
Batki Yoga = esta es acaso la práctica más importante. Se busca a Dios por intermedio del amor que sentimos por Él y por todo lo creado. Esta yoga se aproxima más que otras a la mentalidad cristiana.
Katalenić seguramente practicó todos esos yogas, vivió como un asceta y "monje blanco". Reduce sus necesidades a lo más mínimo, renuncia a todos los placeres y comodidades superfluas, le basta un plato de arroz o de legumbres y verduras. Lo que le quedaba los distribuía entre los pobres e indigentes, atiende y cuida a los enfermos y a los niños desamparados, los lava y los asea, instruye a los indígenas locales, primitivos y analfabetos, como asimismo a los peones y leñadores chilenos de la vecina precordillera andina.
En 1958, de común acuerdo y en forma amigable, se separa de su esposa que no pudo seguirlo en este espinoso camino de la abnegación total que había elegido. Años después se trasladó de San Carlos de Bariloche a El Bolsón, donde se dedicó a la pintura, sin abandonar por supuesto — la poesía.

Como ya queda mencionado, en 1947 expuso en Buenos Aires sus pocos trabajos que había traído de Europa, dibujos y acuarelas con motivos .de Zagreb, Roma y París. Luego lo encontramos a menudo en las muestras individuales y colectivas en los salones regionales, exhibiendo óleos, acuarelas, pasteles, témperas, dibujos y lacas esgrafiadas.

Participó en exposiciones colectivas en Buenos Aires, Viedma, Villa Regina, Bahía Blanca, El Bolsón y San Carlos de Bariloche. En diversos certámenes de pintura obtuvo premios, distinciones y menciones especiales. La prensa local siguió con interés su evolución creativa.
El Tiempo, diario de Viedma del 24/3/1969, refiriéndose a la exposición de Katalenić subraya:
"Elabora el tema interiormente y su predilección por el simbolismo filosófico lo lleva a elaborar lo que hemos visto. Sus temas no se atan a un lugar y su universalidad hace que puedan ubicarse en cualquier parte de la Tierra y del Universo.
"La ductilidad del artista que comentamos se comprueba al admirar su labor en laca esgrafiada primitiva con tenias de iconografía prerrenacentista. Algunas recreaciones sobre modelos de iconografía ruso-bizantina abonan el concepto emitido y hablan de una madurez lograda a través de un trabajo consciente y continuado, porque de otra manera no se puede dominar una técnica que por la sutileza de sus dificultades es difícil de lograr en el grado quedo ha logrado Katalenić. Los cobres esmaltados de Lintoges con expresiones de los siglos XII y XIII son también elocuentes manifestaciones de la universalidad referida."
Katalenić, conversando con el crítico del diarjo precitado, le recordó "que los antiguos llamaron a la belleza "resplandor de la verdad" y de allí la grandeza de su arte. Nosotros los modernos hemos caído en un relativismo angustioso y el "resplandor de nuestras verdades relativas son la distorsión, la fealdad y la premura que abundan en el arte de nuestro siglo".
En tono parecido se expresa el diario Clarín (Buenos Aires, 26/2/1969), ponderando "la pequeña pero valiosa muestra de lacas esgrafiadas" del artista, destacando que es un "antiguo método de grabar en planchetas los trabajos, incluyendo las formas del tema en relieve para obtener luego, en los colores, un extraordinario efecto visual. Domina ampliamente la témpera y el óleo y se ha dedicado a los trabajos de lacas esgrafiadas, especialmente a los temas religiosos porque encuentra en ellos la paz y la tranquilidad necesarias en este mundo revuelto".
Su última exposición en vida se realizó del 9 al 13 de julio de 1978-en la Galería Via Firenze, Salón del Sur, Bariloche.

En repetidas ocasiones dictó cursos sobre pintura, estética y filosofía del arte en diversos establecimientos de estudios secundarios y universitarios de Patagonia Comahué.
Todas sus obras pictóricas, a saber: 32 óleos, 12 acuarelas con 27 láminas de flores andinas, 14 pasteles, 15 témperas, 13 lacas esgrafiadas y 13 dibujos, los legó al Instituto Croata Latinoamericano de Cultura con sede en Buenos Aires y los manuscritos en ambas lenguas al Director de la Revista Croata (Hrvatska revija), Barcelona, España, cuyo colaborador era, como asimismo sus pequeños ahorros, para que sean destinados a "fines culturales".

El propósito del Instituto Croata-Latinoamericano de Cultura es organizar exposiciones con las obras legadas, venderlas y financiar con el dinero obtenido la impresión de sus manuscritos, en primer lugar de sus poesías. Con esta finalidad se realizó en el Club Cultural Croata-Argentino de Buenos Aires la exposición del 27/10/79 al 11/11/79.
A pedido de sus amigos, el Instituto regaló varios cuadros al Museo Municipal de El Bolsón, uno de cuyos principales propulsores era.
Según el testimonio de sus numerosos amigos y alumnos de El Bolsón. Z. Katalenić se enfrentó a la muerte inexorable con valentía y paciencia y, por su expreso deseo, fue sepultado del modo más sencillo, en un rústico cajón de madera, sin pintar, en el cementerio local.
Sus amigos de El Bolsón, animados por los pintores Oscar Catania y Adriana Ottone de Catania, organizaron una Exposición-Homenaje a Zvonimir Katalenić en el primer aniversario de su fallecimiento (1978 -2 de octubre- 1979), con el patrocinio de la Comisión Municipal de Artes Plásticas.
La Sra. Irene de Katalenić, honrando la memoria de su esposo, instituyó un premio anual sin adquisición, para distinguir al mejor paisaje de El Bolsón.
Asimismo se propone restaurar la casa del poeta-pintor, en ese magnífico marco paisajístico, y destinarla como hogar y albergue de los pintores y artistas desamparados.
Zvonko Katalenić es un vivo nexo cultural entre Croacia, su patria de origen, y la Argentina, su patria de adopción. Es un poeta bilingüe que amó a ambos países y a toda la humanidad, predicando la tolerancia y la no violencia. Es un faro en nuestra lejana Patagonia que tantos croatas, gente laboriosa y honrada, llegados de Dalmacia y del Litoral Croata desde 1860, contribuyeron a construir y civilizar, dejando sus huesos por las extensas comarcas, desde la región barilochense hasta Tierra del Fuego".

(Información suministrada por la asociación Croata de Argentina)


La huella de la identidad

¡Pinturas..!

La huella de la identidad

Artistas plásticos, escritores, músicos, escultores y actores de diversas corrientes de expresión llegaron en cantidad a esta geografía. Son el hoy de nuestra exposición retrospectiva los pintores, los plásticos como se los denomina.

Pioneros que hallaron nuevos modos de vida y le dieron profundo sentido a la expresión pictórica. Muchas de esas novedosas obras han sido rescatadas como tradición patagónica gracias a la generosa participación de la comunidad que nos acompañó, especialmente amigos y familiares de los artistas aquí expuestos.

Esta muestra de pinturas como un camino de aquella identidad pueblerina lograda con el crisol étnico y la diversidad creativa de la nueva población que provocó la admiración de pobladores y vecinos de El Bolsón, tiene este sentido homenaje de su gente en este memorioso lugar. Son el sello de EL BOLSÓN SIGLO 20.

En nuestra Casa de la Cultura otrora El Refugio de la gente, donde Guasco y Chatruc pasaron sus horas pintando en palabras la belleza de esta región, nos visitan también Horacio Cruz, Oberdán Paterlini, Zvonimir Katalenic, Alfredo Pippig, Hilario Calderón y Rodolfo Venzano, entre otros. También, hemos querido tener presentes artistas, más cercanos en el tiempo, que dejaron su obra póstuma para la memoria, tal el caso de Cristina Zdanowich y Carlos Ponce.

Gracias, simplemente. A todos aquellos que de una u otra manera aportaron para que esta muestra de los sueños sea una realidad.

Angel Daniel Morales

Casa de la Cultura

Municipalidad de El Bolsón

  • Primer Salón de Artes Plásticas - El Bolsón 1969
  • Casa de la Cultura El Bolsón: Agradecimientos
  • Prensa Cultura El Bolsón: ¡Pinturas..! La huella d...
  • Reinaldo Antúnez
  • Antonio Hilario Calderón y Cristina Zdanowicz
  • ALFREDO FALABELLA
  • Antonio Zandegiácomo
  • ALFREDO PIPPIG
  • ZVONIMIR KATALENIĆ
  • La huella de la identidad
  • Oberdán Paterlini
  • CHATRUC, JOSÉ LEOPOLDO
  • GUASCO, MARIO PAOLO BATISTA
  • RODOLFO VENZANO
  • Horacio Cruz
  • Carlos Ponce

  • Oberdán Paterlini

    Oberdán Paterlini

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    Había nacido 31 de julio de 1916 en la localidad de Bolívar, provincia de Buenos Aires. Su vocación artística la desarrolló asistiendo al taller de Demetrio Urruchúa.

    A El Bolsón llegó como invitado de Leopoldo Chatruc. Se estableció en nuestra zona a comienzo de los años cincuenta y trabajó activamente, hasta que en el año 1970 decidió retornar a su ciudad natal.

    Posteriormente, en 1973, se instala en la ciudad de Mar del Plata donde murió el 18 de junio de 1993.

    Padre de tres Hijos junto a Anita Jara, Paterlini dejó una maraca indeleble de amistad entre los que lo conocieron y lo trataron como persona. Como artista pintor, también dejó su recuerdo.

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  • CHATRUC, JOSÉ LEOPOLDO

    «Un pueblo que no tiene arte es un pueblo que no merece sobrevivir»

    JOSÉ LEOPOLDO CHATRUC

    Explorar0054 CARPINTERO –PINTOR

    José Leopoldo Chatruc nació en Bolivar, provincia de Buenos Aires, el 3 de septiembre de 1911. Llegó a El Bolsón en el año 1951. En torno a él se gestó el primer movimiento artístico en El Bolsón, provincia de Río Negro. Murió en España en el año 1991. Lo que sigue, son tramos de una entrevista realizada el 10 de octubre de 1989. 

    Yo conocí a Chatruc desde que tenía cinco o seis años y salía a pescar con mis hermanos en el Río Quemquemtreu. Nuestro sitio predilecto era la confluencia con el Arroyo del Medio que aportaba sus rumorosas aguas amorronadas internándose en su límpido azul. Desde ese lugar veíamos crecer los techos de su carpintería, una suerte de atalaya. Más allá se intuía un gran tanque de agua y una rueda de dimensiones gigantescas para nuestra mirada infantil, que giraba con la fuerza del agua desviada del cauce del río.
    Don Chatruc, a quien nunca vi de cerca, era nombre y apellido en el rubro de la carpintería. Algunos me decían que era un pintor. Pero transcurrieron más de veinte años para que un día dejara la caña de pescar e ingresara a conocer sus dominios donde el arte de la madera lo dejaba a uno perplejo. La primera vez que lo vi fue en ocasión de realizar el Encuentro de Músicos y Poetas Patagónicos, en plena dictadura militar y recibimos su apoyo para sintetizar en un logo lo que estábamos intentado. Con su palabra grave, su gesto sereno, aplacado por los años, mostraba vestigios de un hombre siempre vigoroso tanto en la pintura, la carpintería o las concepciones de la vida y la política. Era de esos hombres que, intuí, moriría con la conciencia intacta y el alma redimida. Pero pasaron muchos años para que la pulseada con la guadaña se lo llevara. Cuando murió en Europa, recé por el vecino que se había ido, pero seguí pensando que los bosques, flores, ríos y denuncias sociales de su paleta le construirían un buen altar para que descansara en paz. Chatruc transmitía certezas, apasionamiento en la palabra y unos pies bien asentados en la tierra. Recuerdo que la tarde que grabé una extensa charla con él me aportó dos o tres frases que lo desnudaban y lo posicionaban frente a la vida no como un bohemio soñador, sino como un hombre pragmático que no se sentaba a esperar la buena crítica y el despegue de los sueños desde la soledad del atelier.
    - «Cuando el artista no puede vivir de su arte, vive de su artesanía. Soy artesano porque la artesanía está ligada al arte. Entonces, hago un arte menor para subsistir.» Luego me sorprendió por la llaneza para nombrar las cosas.
    - «El Bolsón no ha sido para mí ninguna ayuda. El Bolsón y la naturaleza sí, porque lo vivo. Yo vengo acá y gozo. Vivo esto. Pero tengo que irme a otra parte a buscarme los garbanzos». También podía ponerse apocalíptico y entender que «un pueblo que no tiene arte no merece sobrevivir».

    José Leopoldo Chatruc llegó a El Bolsón en 1951 seducido por la belleza del entorno, buscó su espacio con la idea de dedicarse plenamente a la pintura y vivir de ella, pero, al percibir que no sería posible ni a corto ni largo plazo, no hipotecó sus ilusiones y se puso en la tarea de construir el sueño. Relatan los memoriosos que era empecinado y sumamente respetuoso de los espacios que él mismo se concedía. Como en aquellos años la energía eléctrica no existía o por lo menos no era de la mejor, no bien caía el sol abandonaba las tareas de la carpintería y se escondía en su atelier y cambiaba las escoplas y las gubias por la serenidad de los pinceles, las acuarelas y ahí daba rienda suelta a su pasión.
    Era un conversador ameno, ilustrado, desconocía la monótona. Aquella tarde, mientras rumoreaba el agua, al atardecer, me sentí ubicuo: estaba el niño del otro lado del río sonriendo al hombre que en el interior de la casa hacía su trabajo profesional de rescatar memorias. Nuestra conversación giró en torno a los primeros pintores y luego derivó por donde Leopoldo dejó caminar a ese potro arisco de la memoria...

     

    Habla de Batista Guasco

    -«Los primeros pintores que yo he conocido cuando llegué acá fue al viejo Mario Guasco, padre de Mario, que posee el Hotel Amancay. Este pintor era un hombre con importantes inquietudes de tipo espiritual y para mí fue siempre un buen amigo a quien se recuerda con cariño. Su pintura era de un aficionado, no muy profesional, pero sentida. Yo recuerdo haber visto algunos trabajos al óleo, entre ellos uno de la Loma del Medio que me agradó mucho. Un buen trabajo. Lo recuerdo precisamente por ese motivo. Creo que los nietos deben guardar aquellas pinturas porque en una ocasión me solicitaron que los restaure, pero el trabajo nunca se realizó y desconozco qué rumbo habrán tomado.

    Dice de Rodolfo Venzano

    -Otro que conocí simultáneamente fue al Dr. Rodolfo Venzano que tenía unas condiciones artísticas excepcionales. Él participó en la Primera Exposición que realizamos en el Club El Refugio juntamente con Guasco. Venzano fue la persona más multifacética que me tocó conocer por acá. El no tenía veleidades artísticas ni nada por el estilo. Tenía sus rachas, sus momentos. A veces, cuando andaba por ahí, por la montaña, hacía algunos trabajos pequeños de unos 15cmts. por 25 o 30 cmts., pero muy bien realizados. Realmente llamaban la atención. Venzano usaba la acuarela y el dibujo, las dos cosas. Tengo dudas que esos trabajos hayan quedado en la localidad y lamento no tenerlos yo porque varias veces hablamos de intercambiar pinturas. Como era tan voluble - hoy estaba acá, mañana en Esquel, nunca se sabía dónde andaba –el intercambio no cuajó.

    Recuerda a Martín Piquet

    -El tercer pintor arribado a El Bolsón fui yo. Venía con conocimientos artísticos ya que había hecho estudios con un maestro catalán llamado Martín Piquet, que a su vez era discípulo de Sorolla, en España. He tenido la oportunidad de conocer a la familia Sorolla en uno de mis viajes a Europa y me confirmaron que incluso el mayor de los Sorolla conoció a Don Martín Piquet, era un hombre de unos 86 años.

    De Oberdan Paterlini

    -Volviendo a mi vida en El Bolsón en el año 1960 hice una exposición en las Galerías Peuser, en Buenos Aires, que fue muy bien recibida y con buena crítica. No me puedo quejar por ser la primera exposición que hacía en Buenos Aires. En esa oportunidad vino gente de mi pueblo, entre ellos vino Oberdan Paterlini, pintor que luego se vino a El Bolsón a vivir a mi casa. Estuvo como cinco o seis meses hasta que se construyó su propia casa justo enfrente a mi carpintería en la intersección del Arroyo del Medio y el Río Quemquemtreu en la zona donde habita ahora Don Alejandrino Lobos. El siguió en su camino un destino diferente al mío pero con pinturas que valen la pena mirar y apreciar.

    De otros artistas
    -Luego han proseguido llegando pintores porque mi vida cultural ha sido bastante movida. Desde El Bolsón a Tierra del Fuego he hecho exposiciones. Y como en todos los pueblos hay un pintor, he conocido mucha gente, entre ellos a Wenceslao Dolla de Comodoro Rivadavia, a Carolly Williams de Sarmiento, pintores que persisten hoy día como pilares de la pintura en la Patagonia.

    Estos, son algunos de los pintores que yo recuerdo, pero como no soy muy bueno para la memoria seguramente me olvide alguno. Tiempo después nació un brote cultural en Esquel muy fuerte con la Peña Michay, creada por el viejo Feldman propietario del Diario Esquel junto a su esposa, Doña Rosa. Esa gente convocaba a todos los que nos dedicábamos a estas disciplinas y de vez en cuando se hacía una exposición con los premios pertinentes. Creo que Oberdan Paterlini y Levy Freizstav obtuvieron premios allí. Otro de los pintores que por aquella época se acercaba a El Bolsón recuerdo a Zvonimir Katalenic, pintor de fuste que vivió y murió en El Bolsón. Su venida se debe precisamente a las inquietudes de tipo artístico que estaban en él y en el grupo de pintores que en ese momento vivía en Bariloche. Estoy hablando del año 1965, aproximadamente.

    Entre ellos merecen destacarse a Tony Sandegiá como, un pintor italiano muy interesante. Hacía unos óleos que parecían acuarelas. De esos óleos yo tengo uno y otro la familia de Alush Rizza de quienes se hizo muy amigo en ese tiempo ya que había comprado una tierra en una zona cercana con la idea de venirse a vivir aquí pero tuvo mala suerte. Contrajo una enfermedad incurable y al poco tiempo murió sin alcanzar a madurar totalmente su carrera y sus sueños. Con ese grupo también venía el pintor Antúnez, Armando Larrochette y un grupo de alrededor de una decena de integrantes. Venían a pintar de lunes a viernes y se quedaban toda una semana durmiendo en el galpón donde se podía hacer rancho; comíamos todos juntos y vivíamos una vida de comunidad hermosa. Luego de concluir una jornada de trabajo en que salíamos al campo a buscar el paisaje de acá, cada uno por su lado, volvíamos y el patio de atrás de la casa exponíamos nuestros trabajos en fila y entonces se realiza inexorablemente la crítica. Fue una cosa muy buena porque era una crítica constructiva y dio salida a obras buenas, principalmente en Antúnez quien tuvo un resurgimiento importante luego de estas reuniones de acá. Entre ellos venía Zvonimir Katalenic, pero no siempre. Venía una vez y a lo mejor volvía dentro de dos meses. No era parejo en las visitas aunque en los últimos tiempos fue asiduo. En ese tiempo había un rancho en la parte de atrás, una suerte de caballeriza donde yo guardaba los caballos, el pasto y los aperos.
    -En la actualidad desconozco cuántos pintores se habrán afincado en la región y este dato nos da una muestra de los cambios que tuvo el arte de la pintura en los últimos tiempos donde el criterio de crecimiento en comunidad no existe más.
    - Cuando yo llegué a El Bolsón vine con otras expectativas que debía cambiar sobre la marcha, pero de nada me reprocho. Tuve un aserradero y una carpintería que construí a pulmón alimentada con agua. Pero, aunque me costó tantos sacrificios, yo sería un ingrato si hablara mal de mi pueblo. Yo lo quiero de alma. Tanto es así que las exposiciones mías en Europa siempre hay cuadros que se refieren a El Bolsón. Mi temática pictórica es muy variada. Yo creo que ha de ser raro el día que sea igual al de ayer. Lógicamente que hay cosas que yo he mostrado afuera, por ejemplo, las casas de la gente humilde, el trabajo rudo que hacían los campesinos de aquí en aquellos años, el laboreo de la tierra, el desboscar que hacían con los bueyes en los bosques; todas esas cosas yo he pintado, las he dado y las tiene el pueblo y el público de por ahí. Hay una obra que yo quiero rescatar que se tituló: «Juan está presente en la cena de los pobres» que está en el Museo Juan XXIII, Bérgamo, en Italia (…) Volviendo a la «Cena de los Pobres en Mallín Ahogado» su concepción es simple. Hay una mesa en un patio y están los pobres con una olla en el fogón. Una señora se acerca con una fuente para servir a la gente que está en la mesa. Más lejos se ve un galpón medio derruido y en ese galpón también están comiendo porque es la hora de la cena. Es la hora en que la gente - como en aquellos años no había luz eléctrica - se utilizaba la luz difusa de una lámpara a kerosene o una vela. La gente en el cuadro está aprovechando la última luz del día, costumbres que hoy ya se han trascendido según opina la gente. La expresión de los personajes del cuadro es la propia de gente humilde: el padre de familia está sentado ahí, a la mesa, se lo nota un tanto cansado por las fatigas propias del día con el marcado deseo de cenar e irse a dormir. También está el resto de la familia: el abuelo, los nietos...

    -La particularidad del título de esta obra es porque en el corredor de ese rancho se ve bien claro, aunque está colgado, un cuadro de Juan XXIII, conocido como el Papa Bueno y por eso el cuadro porta ese título. Para realizar mis pinturas he trabajado con distintas técnicas, desde el dibujo hasta el fresco, el óleo, la acuarela, el wash, el pastel y todo lo que sea pintura y aunque no lo haya dominado del todo, lo he utilizado. En Italia pinté dos grandes frescos en el Santuario de Santa María de la Nieve y es un trabajo que dijeron los técnicos, estaban realizados con la técnica del Giotto que fue un pintor del Renacimiento.»

    Cuando le pregunté a Leopoldo cuántos años tenía aquella tarde del 10 de Octubre de 1989 me contestó: - Yo tengo 78, pero no sé, a lo mejor se dan vuelta y se convierten en 87. Yo me he guiado en la vida con un adagio que creo es árabe: «Planta un cedro para que lo disfruten tus nietos».
    José Leopoldo Chatruc falleció en Europa y no sé‚ cuántos años tendría, pero los árboles que plantó se mantienen solemnes custodiando la gigantesca obra realizada por sus manos. Ni el terremoto del año 1960 logró desmoronarlo y sólo dejó inutilizadas las ventanas que se escoraron levemente y no se pueden abrir. Pero sus nietos siguen bajo esos añosos techos recreando una suerte de museo; un espacio habitado por el alma de este hombre deslumbrado por los elementos puros: el agua, el cielo, el silencio, el trabajo y la palabra dada a su propia conciencia.
    Su museo puede visitarse y es un verdadero canto a la ciclópea tarea de quien mantuvo una familia unida y llena de virtudes, propias de quien enseña con ejemplos y sin tantas palabras.

                                                                                                          Juan D. Matamala 

     

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    Retrato del pintor Chatruc" (Óleo sobre tela, 40 X 50 cm.)
    Pintura homenaje al artista de sobrio pincel realizada por Marco Pertile, en el año 1982. Esta que se muestra en la gráfica pertenece a la Pinacoteca Municipal de a ciudad de San Carlos de Bariloche.
    Marco Pertile
    .
    José Leopoldo Chatruc vivió intensamente casi dos décadas en la región, dejando una gran cantidad de frescas imágenes de la comarca del Paralelo 42º. Paisajes de El Hoyo de Epuyén o de los alrededores de El Bolsón. También su  particular visión de la vida de los criollos de la zona. La vida cotidiana con su simpleza y  desventuras de algunas personas.

     


    GUASCO, MARIO PAOLO BATISTA

    MARIO PAOLO BATISTA GUASCO

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    Mario Paolo Batista Guasco nació en Rivarone, Provincia de Alessandria, Italia, el 28 de noviembre de 1889.

    Joyero de profesión, decidió venir a América y llegó a Buenos Aires en 1908.

    Su trabajo de joyero lo vinculó a una importante firma comercial Inglesa, Mappin & Web, quienes lo alientan para que estudie diseño en Bellas Artes.

    En 1911 se inscribe y termina sus estudios. Su taller inicialmente estuvo en Mitre 858 de la Capital Federal. En su haber cuenta la incorporación como diseñador de Casa Guttman.

    Fruto de su paso por la escuela de bellas artes su principal pasatiempo será pintar.

    Buscando nuevos rumbos, invitado por Enrique Fernández, juez de Paz de El Bolsón, en abril de 1936 conoce El Bolsón. En Mayo, ya decididos a instalarse en nuestra zona llega su hijo Mario en el mes de Junio, quien se radica con la familia para atender un almacén de Ramos Generales, y un hotel de 4 habitaciones: Hotel Turista.

    Con Cándido Azcona, en 1941 inauguran el Hotel Piltriquitrón. Mario Paolo Batista Guasco es pionero en la Comarca en el oficio de las Bellas Artes.

    Murió el 23 de diciembre 1959 en El Bolsón.

     


    RODOLFO VENZANO

    RODOLFO VENZANO

    clip_image006Médico visionario, naturalista, andinista y cartógrafo, pionero del turismo de la comarca andina entre1904-1982, también dejó en la tela su impronta artística, reproducciones que han sido rescatadas para esta muestra.

    El Dr. Rodolfo Venzano nació el 11 de diciembre de 1904. Vivió en Ginebra, Suiza, desde 1908 hasta 1918. Se estableció en El Bolsón en 1935. Graduado en Medicina, versado en Botánica, Geología, Meteorología. Andinista de alma y profundo estudioso de la naturaleza.

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    Sintetizar la polifacética figura del Dr. Venzano no resulta fácil para ninguna persona que hable desde el recuerdo y mucho menos para quienes vivieron a su lado en los pocos momentos que dio para esa convivencia. El reportaje realizado a Alicia Venzano, su hija, el 24 de Noviembre de 1989 es esclarecedor acerca de muchas de sus actividades llevadas a cabo en El Bolsón.
    Venzano fue médico, aviador, naturalista, geógrafo, pintor, estudioso, inquieto recorredor de las montañas, andinista, esquiador, taxista, farmacéutico y poseedor de una personalidad a la vez extraña y entrañable. Dueño de un perfil difícilmente igualable en los tiempos que corren.
    Su muerte fue tan enigmática como había sido su vida y su póstumo deseo de ser enterrado en las laderas del Cerro tutelar de El Bolsón, el Piltriquitrón, lo unió al país de la maravilla, del mito y la leyenda.
    Rodolfo Venzano se llevó consigo una vida de hallazgos, nomenclaturas, anécdotas y sacrilegios propios de los que no encuentran barreras a los deseos del saber.

    Recuerdo de su hija

    Cuenta Alicia Venzano : "mi padre nos inculcó profundamente el amor a la naturaleza, lo que hoy llamamos ECOLOGÍA, para él, fue no alterar el equilibrio de la naturaleza por el hombre; el amor por los cerros, los caballos, perros y cuanto bicho ande por ahí..., estos valores hoy son mis afectos. "- ¡Soy feliz despertando día a día en un escenario de bosques y plantas que papá siempre amó! Le agradezco por el entorno que él eligió para nosotros, pienso que la vida es generosa, digo, lo afortunada que soy por vivir en El Bolsón.
    “Papá era un adelantado a su época, tuvo mucho que ver su formación escolar primaria y secundaria en Suiza, donde lo llevó mi abuelo; luego se recibió en la Universidad de Buenos Aires como Médico Y Especializó Cirugía. De joven, siempre destacó por su necesidad de conocimiento, un inquieto intelectual con bases científicas y naturalistas. Su falta de respeto a las alturas, las ocultó hasta a su madre, mi abuela según nos contaron, se enteró que papá era piloto cuando ya había volado haciendo loopings de exhibición con avioncitos biplanos, después de recibir su brevet de Piloto Civil de Turismo en el año 1929.

    “ Papá caminó tanto por los cerros y bosques!... Salía con su mochila, altímetro, a veces con teodolito y trípode, binoculares en bandolera y en su flaca mochila, para ahorrar peso, unos chocolates en barra, pan y queso y algunas frutas pasas. Así pasaba días y días en la montaña, midiendo, anotando, dibujando. Sus exploraciones y relevamientos de montes y cuencas acuíferas, sus planos fueron aprobados por el Instituto Geográfico Militar y hasta la fecha, salvo algunas excepciones, las altitudes siempre fueron determinadas casi sin error”.

    El médico de los yuyos

    Como médico atendía a todo el mundo, operaba pero no era lo que le gustaba, alterar y cortar un cuerpo no lo atraía, curaba con yuyos de la zona como las Machis Mapuches, con recetas naturales. Fue médico particular. Llegó a El Bolsón por el 1934-1935, lo fueron a buscar a Bariloche. A veces hizo de dentista por necesidad de la gente, fue Director del Hospital de El Bolsón desde el 1943 y por diez años, también por los sesenta Director de Asistencia Social de la Provincia de Río Negro. Mi padre odiaba los negocios de los fármacos industriales, él no quería que la gente gastara plata en remedios, menos aún no curarse por no poder comprarlos.

    Atendía a todos y era de llegar a las casas de sus pacientes de repente; bajando de un cerro alguien que salía a su encuentro: "- Doctor Venzano, que mi patrona está mala y ya nace el crío..." y allí se iba papá con su maletín. En otras ocasiones, lo usual que papá acordaba con la gente era que si lo necesitaban, se adelantaba un parto por ejemplo, los vecinos hacían "señales de humo". Prendían un fuego y le tiraban hojas verdes de radal, pasto verde o una bolsa de arpillera mojada para 'hacer humo', con esto él sabía desde el cerro que lo llamaban.

    Claro, después de atender a su enfermo, varios días en la montaña a puro chocolate, hongos y frutos del bosque, dieta vegetariana (porque era incapaz de matar un animal, si sabia que andaban cazadores él espantaba a los desprevenidos animales), mi padre que era de buen diente si lo invitaban a comer hacia honores. También era goloso.
    Se cuentan muchas historias de papá médico, pero los que vivimos junto a él sabemos que las primeras vitaminas gratuitas él las trajo de Europa, cada vez que viajaba las compraba con los dineros que obtenía por sus planos y por las arenitas de oro que conseguía en la montaña, a veces le pagaban, otras las compraba o las buscaba solitario en sus expediciones, así gastaba sus pesos, dando sin cobrar las vitaminas que acá no llegaban y que los chicos necesitaban, también los ancianos.

    “San Martín y Hube”. Autor R. Venzano

    VENZANO FUNDADOR DEL CLUB ANDINO PILTRIQUITRON

    clip_image004Los enormes macizos montañosos que rodean las colonias agrícolas Martín Fierro y Epuyén, con sus ventisqueros de reflejos verdosos, agujas rocosas que perforan las nubes, campos nevados, espesos bosques y profundos desfiladeros, tenían que contar con buenos amigos.
    A partir de 1935, grupos de andinistas han visitado esta cautivante región que no nos atrevemos a decir sea más o menos hermosa que cualquiera  otra de sus semejantes en la Cordillera. Muchas de sus mansas o arrogantes cumbres fueron holladas por primera vez, descorriéndose el velo de misterio que cubría regiones enteras de atormentada topografía, sobre las cuales se posó la atónita mirada del trepador a quienes sorprendían floridos mallines, rugientes cascadas y ventisqueros espléndidos.
    Al promediar el invierno los alegres esquiadores pudieron lanzarse sobre las canchas recién descubiertas. La amistad y camaradería de los andinistas residentes en la zona, les impulsó a agruparse en una organización (Sección El Bolsón del Club Andino Bariloche, 1935) la que tuvo vida efímera porque en aquel entonces no existía vía de comunicación alguna con Bariloche y también porque el número de auténticos amigos de la montaña (tres) no alcanzaba ni siquiera a cubrir la totalidad de los cargos directivos...
    Esta Comisión fue integrada por las señoritas Laura Crociati y Jovita Menendez por los señores Cipriano S. Almeira, Teresio Guaseo, Florencio Azcona y el informante, ella funcionó de modo permanente hasta 1946.
    Por su parte la Comisión de Andinismo de El Bolsón no permanecía inactiva; abría picadas a los Cerro Lindo y Hielo Azul, levantaba chozas de abrigo en las alturas, etc. Pero, justo es decirlo, fue Don Emilio Frey, el dilecto y cariñoso amigo, tan identificado con nuestras bellas regiones, el verdadero fundador del Club Andino Piltriquitron al insinuamos que ya era tiempo de agruparnos de modo orgánico.
    No se necesitó más para que, en Asamblea del 10 de abril de 1946 se fundara nuestro Club en un marco de real entusiasmo y con el fin de propiciar la practica del ski y del andinismo. Al día siguiente se comenzaba la construcción del primer refugio, el cual se elevó gracias a la ayuda pecuniaria de los unos, al trabajo personal de otros y a la donación de materiales que se efectuaran. Todos ellos son verdaderos amigos de de la montaña.
    En nueva Asamblea se aprobaron los estatutos, tomando como modelo los del Club Andino Bariloche, y la Directiva se halla constituida del siguiente modo:

    Presidente: Dr. Rodolfo D. Venzano; Vicepresidente Ayudante Enrique Moreno; Secretario:
    Carlos Castro; Prosecretario: Carlos Tornero; Jalil Namor; Protesorero: Juan Maksymeiom;
    Vocal Primero e Instructor, Antonio John, Vocales: Dohaid Bersella, Pablo Muller, Werli, Gaspar Dissinguer.


    Horacio Cruz

    Horacio Cruz

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    Se recibió de arquitecto en el año 1924. Ingresó al Beaux Arts de Paris en 1927 en el estudio de Lemaresquier, repartiendo desde entonces su tiempo entre sus dos pasiones: la pintura y la arquitectura.
    En 1931 vivió en la ciudad de Berlín, perfeccionándose con el profesor Eugen Herch, con quien recorrió Alemania, Italia y Francia.
    En el año 1955 se radicó en el sur. Vivió en Bariloche y alternó su vida viajando a El Bolsón y viceversa, participando intensamente en la vida cultural de la región.
    Volvió a Europa durante en los años 1963 y 1964.
    Esa presencia en el viejo continente incluyó luna serie de muestras de su obra con un marcado carácter de esta zona. De regreso al país siguió con su actividad artística realizando exposiciones en ciudades de la Patagonia hasta poco antes de su fallecimiento, ocurrido en 1968.

     


    Carlos Ponce

    clip_image003 Carlos Ponce

    Nació en la ciudad de Buenos Aires, en 1940. Además de haber obtenido el título de contador nacional, es licenciado en Química. Y desarrolló su vida artística como plástico, grabador y dibujante. Comenzó a pintar en el año 1955 siendo estudiante en la escuela Superior de Bellas Artes de la ciudad de La Plata, de la que egresó en 1963.

    Como artista plástico, participó en distintas exposiciones colectivas entre 1960 y 1975.

    En 1983 se radicó en El Bolsón. Después de varios años de trabajo, recién en 1996 volvió a exponer en nuestra localidad y San Carlos de Bariloche. En muestras personales y colectivas, Ponce llegó Buenos Aires y fue a Cuba, exponiendo sus obras en La Habana.
    Para los bolsonenses, fue el contador Carlos Ponce, desempeñándose como Contralor Municipal.


    Reinaldo Antúnez

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    Reinaldo Antúnez

    Las obras de este gran artista autodidacta fueron utilizadas en portadas de revistas de actualidad a mediados del siglo pasado.
    Identificaban claramente el ambiente natural de la región.
    Su gran dedicación lo convirtió en el pintor de su época en la zona de los lagos.
    Lo caracterizaba cierto sustrato épico en sus imágenes de la cordillera y precordillera patagónica.

    En la Patagonia conoció a la que sería su compañera hasta el último día de su vida: Antonieta Marchiori.
    Ella era la pianista en una orquesta de señoritas., Antonieta con el correr de los años se dedicó también a pintar disciplinadamente, pero no fue una paisajista.
    Lo suyo estaba cerca del expresionismo centroeuropeo, muy influenciada por su maestro Toon Maes.

    Antúnez fue amigo de Di Taranto, Vicente Forte, Benito Quinquela Martín, Enrique Policastro, Antonio Berni, Semino, Cinti, Antoniadis, Chareum, Juan Rimsa, Dell'acqua, Américo Panozzi,Lorenzo Molas y Juan Carlos Castagnino, que estuvo en su casa de Bariloche unos días antes de morir.

    Dueño de una paleta vigorosa, sus contemporáneos  admiraron especialmente sus paisajes de Esquel, Bariloche y alrededores.
    Fue amigo de Benito Quinquela Martín y Juan Carlos Castagnino. Este último lo visitó en diversas oportunidades en su domicilio, cuando Reynaldo vivía en Bariloche.
    Artista autodidacta, nació en Jeppener, localidad de la provincia de Buenos Aires, el 12 de agosto de 1911. Su familia se trasladó a Lanús cuando era un niño, allí curso sus estudios primarios, demostrando permanentemente sus grandes condiciones para el dibujo y la pintura.
    Una gran dedicación hizo que se destaque con sus trabajos en la escuela.
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    En su adolescencia recibió las primeras lecciones de arte, en el taller del maestro Santiago Navarro, interiorizándose de los principios básicos de la pintura. En el descubrimiento del color y la forma también fue guiado por el pintor Indalecio Pereyra.
    En 1932 se hizo frecuente su presencia en clases de la Mutualidad Estudiantil de Bellas Artes. Participó en una exposición en salones de esta entidad en 1933, lo que significaría la presentación pública del artista, y también el comienzo de una vida dedicada a la pintura.
    Participó desde entonces en varios salones, recibiendo numerosos premios.
    Presentó obras en la Municipalidad de Buenos Aires, Lanús, Esquel, Bariloche, Bahía Blanca, Rosario, La Pampa, etc. También en el Salón Nacional de Bellas Artes y en el Salón de la Comisión Nacional de Cultura.
    Antúnez recorrió el norte del país muy relacionado a pintores locales. Capturó numerosos paisajes y escenas costumbristas de Catamarca, La Rioja y Córdoba. Pero lo mejor de su producción pictórica está en las imágenes de Neuquén, Chubut y Río Negro; en la zona de montaña.
    En la madurez de su lenguaje plástico, con gran riqueza de matices cromáticos y dedicación a la pintura, se instaló en Bariloche. Con los años, la ciudad de los lagos lo adoptó como uno de sus grandes paisajistas.
    Dos obras suyas se hicieron merecedoras de premios importantes. Ganó el primer premio en el Salón de Bariloche, en 1952, y el primer premio del Salón Regional, en 1959.

    Reinaldo Antúnez falleció el 7 de agosto de 1977.


    Antonio Hilario Calderón y Cristina Zdanowicz

    Antonio Hilario Calderón

    Nació en Catamarca el 02 de noviembre de 1900, estudió en la escuela de artes y oficios de la Nación y en el año 1982 se radicó en la ciudad de San Carlos Bariloche, atraído por sus bellezas naturales. Contrajo matrimonio con Justina Evelia Angunez, con quien tuvo dos hijos Miguel Ángel y Juan Alberto.

    Expuso sus obras en diversas oportunidades, siendo reconocido como uno de los primeros pintores de paisajes nevados y escultor de madera. En esta región, cuentan los memoriosos, realizó varias tallas con madera del bosque nativo.

    Falleció en Bariloche el 02 de octubre de 1985

     

    Cristina Zdanowicz

    image Nació el 13 de Julio 1952 en El Bolsón, provincia de Río Negro. No contamos con demasiada información o mayores referencias sobre Cristina, por lo que, decir algo sobre esta artista podríamos incurrir en errores. Sólo saben de ella quienes la conocieron. De su talento, que sus obras fueron premiadas en el exterior. Tampoco fue fácil recopilar las obras que están en esta muestra.

    Su deceso el 17 de 0ctubre del 2007 produjo un profundo dolor, no sólo a su familia, sino a quienes la habían incorporado como una talentosa pintora que trabajó con un estilo personal, muchos de esos trazos en carteles publicitarios que aún podemos hallar encontrar en El Bolsón.


    ALFREDO FALABELLA

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    ALFREDO FALABELLA

    24/08/ 2008

    EL PERIODISTA DE LA CULTURA

    Este agosto de 2009, mientras transitamos la retrospectiva en Casa de la Cultura se cumplirá un año de quien en vida fuera un inquieto difusor y editor de las producciones culturales de El Bolsón. Amigo de todos, Alfredo tuvo en su pluma una permanente disposición al arte a través de su histórica publicación Auquín.

    La Cultura:

    Por Alfredo Falabella, escritor de El Bolsón

    La cultura es un bien social invalorable. Un hombre, un pueblo, un país pueden ser limitados en sus recursos o en bienes de transacción material, pero si son cultos, es decir, si han estimulado y asimilado los conocimientos de las ciencias y de te artes, si han sabido sacar provecho de las experiencias humanas, ya en sus tradiciones, epopeyas o historias si, a fin de cuentas, han sabido explotar las riquezas de la sensibilidad y el saber ello son, que dudas caben, mas libres, mas dignos y autosuficientes.

    La Argentina tiene un inmejorable posicionamiento internacional por vanos ítems: recursos naturales, condiciones geopolíticas particulares, fusión de procedencias étnicas, extensiones inexploradas, etc.

    Pero tal vez el mayor recurso nacional radique en la cultura subyacente de sus habitantes. Ocioso sería en esta ocasión enumerar los múltiples nombres de hombres y mujeres argentinas que se destacaron en algunas de las ramas del arte, de la ciencia, de la filosofía, fomentando y fermentando vitalidad en una constancia creativa e innovadora en cualquiera de las disciplinas conformando el corpus de la cultura. Mas allá de la desproporcionada y deliberada promoción de la "cultura chatarra" --permítaseme esta expresión- que invade por distintas razones a los medios de comunicación masivos, y la escasa (a veces nula) participación del estado en la asistencia y promoción para con los hacedores de cultura, aún así es muy llamativo ver en la comunidad nacional múltiples, diversos, encomiables ejemplos individuales y colectivos por expresar, por crecer, por crear, por cultivar el alma a través del arte, la ciencia, las expresiones audiovisuales, el libro, en fin la espiritualidad y el sentimiento de pertenencia a una comunidad.

    Y, oh! Paradoja, en la angustiosa crisis económica que vive y estoicamente soporta nuestro país, es notable observar entre nuestros conciudadanos- por supuesto de manera mucho más numerosa entre los jóvenes- la vocación por aprender y desarrollar un arte, un oficio artesanal o una actividad cultural que colectiva o individualmente les sirva como refugio y a la vez, como posibilidad de realización y crecimiento.

    Finalmente, colegas de la comunicación debieron asumir con valor, como ocurre en toda redacción de diarios y periódicos, la fecha que nosotros traemos como recuerdo y homenaje a este querido periodista de El Bolsón. Así escribieron la noticia aquel 24 de agosto de 2008.

    Falleció hoy un querido y prestigioso escritor de la Patagonia: Alfredo Falabella

    El deceso se produjo en Capital Federal, donde el periodista se encontraba internado en grave estado de salud. Residente en El Bolsón, Río Negro, Patagonia, Alfredo Falabella fundó la revista Auquín, llegando a ser esta la más prestigiosa de la región andina y con distribución nacional. En dicha publicación se abordaban poli temáticas y desde una perspectiva crítica cultural.


    Antonio Zandegiácomo

    Antonio Zandegiácomo

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    Oleo s/ tela. 50 X 60 cm, año 1953 Realizada por Ricardo Valmitjana

    Más conocido como “Tony” era uno de los apasionados paisajistas.
    Éste se hizo célebre, precisamente por pasar largas horas enfundado en un gran sobretodo en pleno invierno, pintando  al natural imágenes de la región que entusiasmaban a coleccionistas de Buenos Aires. Para seguir capturando la naturaleza viajaba de manera constante al El Bolsón para pintar Junto a Leopoldo Chatruc.

    De  joven ya era un gran pintor.
    Cuando era soltero vivió un tiempo alquilando en la casa Speranza, en la calle Perito Moreno, entre Rolando y Palacios.
    Se lo recuerda como un hombre de gran contextura física y muy tímida.
    Lo caracterizaba el hecho de ser muy respetuoso en las conversaciones que emprendía.
    Naturalmente era todo un sacrificio instalarse con el caballete a capturar una imagen.  La tarea obligaba a estar mucho tiempo inmóvil, soportando el intenso frío.

     

    Imagen de artistas cobijándose del frío invernal.

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    Un muy joven Hans Lauer parece concentrado en sus pensamientos, el doctor Montalivet juega a que ignora que están siendo fotografiados y Antonio Zandegiácomo se muestra un tanto impaciente por el resultado final de la toma fotográfica.
    La imagen nos transporta a más de 50 años atrás, en una casa típica en la que el anfitrión es Zandegiácomo.
    El hilo invisible que los une a los tres es la pasión por la pintura, claro que con las miradas distintas. Hans utilizaba los pinceles para indagar en su mundo personal, buscando motivos indeterminados que resolvía después con ásperas pinceladas, para asombro de sus amigos y allegados.
    De Montalivet no se ha encontrado obras pero se lo recuerda como animador de reuniones grupales y salidas al aire libre.
    Antonio Zandegiácomo era uno de los extranjeros que hicieron de Bariloche su mundo, afirmando que no se podía estar en otro lugar. Más apasionado por el paisaje circundante, compartía siempre con amigos y compañeros salidas a distintos rincones del Parque Nahuel Huapi.
    Con Armand Larocchette, Enrique Miche, Reinaldo Antúnez y Américo Panozzi, podían pasarse todo el día con telas y pinceles, al aire libre, después de una gran nevada, hasta darle forma a un cuadro que después analizarían cobijándose del invierno junto a la estufa a leña y sirviéndose grandes jarros de café.
    De acuerdo al ánimo del grupo o de las condiciones de tiempo, muchas veces viajaban hasta el Correntoso, en donde el almuerzo obligatorio era pescado del lugar, muy sabroso.

    . También en los alrededores del Limay se podían encontrar diversidad de paisajes y peces cuando el hambre se hacía notar.
    La práctica convertida ya en hábito, convocaba a residentes y a muchos que visitaban asiduamente la región. Un modo de vida que se iba conformando en armonía con el medio ambiente y la buena relación entre vecinos, muchos de los cuales nunca cerraban con llave sus casas.
    Amantes del paisaje desde su perspectiva, podríamos nombrar a aquellos que dejaron testimonios con pinturas, bocetos y en muchos casos muestras en la región y hasta en salones de Buenos Aires.
    Además de los ya nombrados: un muy joven y activo Egon Rost, Federico Macías, Emilia Roth, Elena Maiorano, Shifani Bagdalian, el gran Godofredo Hacker, Carlos Gamp, Jochen Lurhs, Tomás Mezoli, Mary Prety, Tomás Newbery, José Roig, J. Spagat y Roberto Tange, entre otros.
    Esta espontánea comunidad ayudó a que la región de los lagos del sur lograra esa aura de belleza inigualable que la identifica hasta ahora.

    Los colores, tonos, soluciones plásticas, formas recién descubiertas, perspectivas y visiones, quedaron plasmadas en incontables pinturas que atesoran familias de Bariloche o de otras localidades.
    No hay una visión de coleccionistas, ya que no son obras buscadas. No vales mucho y no están a la venta porque son documentos, parte vital de una época no tan lejana.

    Juan Vargas