27 de enero de 2008

Explotó el verano en El Bolsón

EL BOLSÓN ES UNA FIESTA:

Cada año es más la gente que viene a la cordillera y, últimamente, quizás buscando la paz y la seguridad, El Bolsón y el resto de la Comarca Andina, es la alternativa perfecta. Tan notable como los paisajes, plenos de montañas (está al lado de la cordillera), los bosques añosos, los ríos de montaña, los lagos celestiales, es la gente que habita en estas latitudes. Todos tienen su propia historia, y también otra que nos narran como llegaron aquí; todos invariablemente con algo de magia. Los nacidos que detentan el privilegio de ser los primeros, los "hippies" que no se arrogan ese título, pero si el de ser los que le dieron a El Bolsón una fama, muchas veces exagerada, pero que, en definitiva marcaron con su llegada, un hito en la región. Los "Turcos" como se los llaman en esta gerga local, pero que en realidad son sirios, libaneses y árabes, venidos por el principio del siglo pasado. Los otros que de diversos centros urbanos, la pasar en breves vacaciones se sintieron de este lugar y vendieron todo y se llegaron a robar suerte. Y por supuesto, la cantidad de gente que hace sus planes para instalarse, quien sabe cuando, pero venirse al fin al paraíso.
La verdad que es que los que piensan que eligieron este lugar para vivir están equivocados. Dicen que el lugar elige a su gente. Por eso, tantos como vienen se vuelven con el sabor amargo de la derrota. No pudieron vencer los inviernos, ni la soledad de la montaña, ni insertarse comercialmente en el sistema. Pero los que logramos testarudamente persistir, no nos arrepentimos de la decisión que se ha tomado. Los más irónicos dicen que para irse con un millón de El Bolsón, hay que venir con dos. Lo cierto es que aquí uno baja las expectativas que tendría en las grandes ciudades. ¿Cuánto cuesta una montaña, un lago, un río caudaloso. ¿Cuanto paga la gente para estar tres días en la comarca, cuando nosotros estamos la vida, y encima, nos pagan?
Bueno, El Bolsón es una meca, y ojalá que no nos ganen poniendo más casinos y todos los sucedáneos que trae esta actividad. Aquí la gente viene a descansar y a estar en paz y ese es el patrimonio de este pueblo, cuidar el paisaje que disfrutan los que vienen, y no incrementar el bochinche de los que solo lo ven por la ventana del boliche.
Un abrazo a todos, vengan...

Enrique Carlos Ameijeiras