1 de diciembre de 2010

Es Tango mías un programa para viejos?

Los domingo somos Tango mías.

¿Cómo se mide la audiencia cuando el objetivo de un programa es llegar al alma de la gente?

Desde hace un año y medio, a través de la frecuencia de la 101.1 se emite este espacio que, como su nombre lo indica, enaltece al Tango y a la amistad. 

En este tiempo hemos recibido cientos de llamados, acusando recibo de nuestra propuesta, manifestando que hay un detonador de recuerdos de viejos tiempos.  Y no solo de ancianos, sino de jóvenes que manifiestan que al escuchar esta audición han descubierto el porque de esa pasión que tenían sus padres y abuelos, y sin querer han empezado a sentir esa música como propia.  Es que el Tango espera, como dijera Pichuco, espera una ocasión para  golpear el corazón de los nostálgicos.  Aún de aquellos que no han vivido esos tiempos de Carlitos Gardel.

Hoy, como una obligación, los que hacemos Tango mías, fieles a nuestra pasión por el tango, la amistad y la comunicación, sin pausa, sin faltazos ni excusas, venimos a ofrecer este espacio a la música declarada Patrimonio de la Humanidad.  No hay quién ose insinuar que esta es solamente la música de Buenos Aires.  Sino, miles de japoneses, finlandeses, rusos, israelitas y extranjeros de cualquier parte del globo, serían los primeros en quejarse.

Hoy el tango no tiene edad, nacionalidad ni camiseta.  Hoy el tango nos redime de la soledad, de la amnesia de lo que somos realmente.

Por eso, quienes digan que Tango mías es un programa de viejos, deben saber que ser viejo es mucho más que tener muchos años; hay almas viejas en jóvenes de pocos años, y esta música se entrevera en los espíritus cargada de emociones, recuerdos e historia.

Viven los que ya se han ido en sus compases, y Tango mías se encarga de resucitarlos, de rescatar del olvido viejas melodías, letras incomparables, voces irrepetibles, músicos de un nivel profesional excelentes.

Todos los domingo, desde las 10 de la mañana, desde el mate, hasta la picadita, Tango mías, un programa que hace patria.