8 de diciembre de 2010

Esteban Gandulfo en el Puelo Inferior

El plan original había sido salir con Lucas a explorar el Lago Mascardi recorriéndolo por dentro, desde el bote. Bote que hasta ahora había navegado únicamente el Lago Puelo, y una sola vez en el río Luján, cuando los vendedores efectuaron la entrega.

En este caso el examen comenzaba en la ruta: A ver que tal se comportaba el trailer a una velocidad relativamente alta, que nunca habíamos alcanzado yendo desde casa hasta nuestro lago vecino. La marcha anduvo bien, con el único inconveniente de tener que ajustar un poco la lona que cubría al bote y que a unos cien kilómetros por hora, se agitaba un poco más de lo debido.

Hasta que de pronto me apliqué una palmada en la frente, y grité: ¡Uy las llaves del bote! Paré en la banquina para tomar fresco y que el viento se llevara esa sensación de estupidez que me dominaba. Lucas aprovechó para encender un cigarrillo, y como él no estaba tan ofuscado como yo, dijo algo sensato, “Vamos al Puelo, a probar de navegar estando un poco picado”

Y así fue, regresamos a buscar las llaves que nos permitieran poner en marcha al Mercury y tiramos el bote al agua por el muelle del Parque Nacional. El viento venía del oeste, como lo hace en forma predominante. Bajo esa circunstancia, el brazo del lago que se extiende hacia el Puelo Inferior, generalmente está picado. Hay que salir en contra del viento y las olas, lo que obliga a llevar una marcha lenta. Hay que ir buscando de a poco una situación confortable, o más bien digamos, tolerable, que se encuentra por los siete u ocho nudos, que se logran con el motor a unas 2500/3000 rpm.

Al partir del muelle del parque, se debe salir hacia el oeste, próximo a la línea de la costa, para buscar la menor intensidad del oleaje.

Sobre la costa norte del lago, hay una serie de entradas, pequeñas bahías, que le llaman “calabozos” tal vez por las paredes de piedra. Si uno se ciñe a la costa de los calabozos, va a encontrar una situación un poco más confortable, alarga la derrota, pero permite levantar un poco la velocidad.

Pasada una media hora de navegación, cruzamos por frente al destacamento de gendarmería. Hay un pequeño muelle, y una guardia que controla el tránsito fronterizo. Se trata de caminantes, paisanos o turistas de a caballo, o deportistas en bicicleta. Durante el invierno no pasa nadie, pero ahora que comienza la temporada, uno se puede cruzar con un chileno que viene a hacer compras, o al hospital, un alemán en bicicleta, o un grupo de fanáticos senderistas.

GENDARMERÍA

En el centro el lago Puelo. A la izquierda, cruzando la línea amarilla de frontera el Puelo Inferior, en Chile. A la derecha el lago Epuyén. Arriba al centro, la desembocadura del río Azul y el muelle del Parque, desde donde partimos, y al extremo izquierdo, sobre la frontera, el muelle de llegada, los Hitos. La línea blanca, nuestra navegación costera, ida por la costa norte y regreso por la costa sur.


Continuando la navegación con rumbo oeste, las aguas se van tranquilizando, porque al disminuir el ancho del brazo del lago, como puede verse en el mapita de abajo, disminuye el viento sobre la superficie.

En el muelle de Los Hitos había solo una lancha que paseaba una pareja de turistas. Nosotros dejamos el bote en la arena y tomamos el sendero hacia la frontera. Lucas ya me había anticipado su propósito de reconocer los rápidos que conectan el lago Puelo con el Puelo Inferior, en Chile.

Es un cruce que se puede hacer en kajak, mejor dicho, una bajada, porque luego hay que regresar con el bote al hombro. Él sabía que había tres rápidos, de los cuales conocía solo uno, sobre el lado argentino.

Quería evaluar los otros, para ver si se animaba a hacer la bajada en algún otro momento. El sendero es bueno, a veces se aleja de la costa y uno tiene que desviarse para recuperar la vista del río. Se pasa el punto de Los Hitos, donde los visitantes acostumbran fotografiarse. Más allá, en tierra chilena el sendero continúa con una visible falta de mantenimiento. En determinado punto, se puede acceder a un promontorio y tener una vista panorámica de los rápidos.

El río Puelo, sus rápidos, y al fondo el lago Puelo argentino.


Regresando al sendero, se advierte que hubo presencia humana. Tal vez si yo hubiera estado haciendo ese camino diez años atrás, no me habría llamado tanto la atención. Pero ahora, después de haberme contagiado de la preocupación por el bosque nativo, encontrar viejos álamos me sorprendió como una cachetada visual.

Había álamos de aquellos que llamamos álamos comunes, o italianos (populus nigra) y también un par de ejemplares muy desarrollados del álamo carolino (populus deltoides) Evidencia clarísima de presencia humana en el lugar. Sin embargo no se advertía vivienda ni animales domésticos.

Finalmente, dejamos atrás restos de lo que había sido una vivienda, ahora completamente venida abajo. Continuamos la huella hacia el oeste, penetrando en el territorio vecino hasta que llegamos a una bifurcación, muy primitivamente señalizada, hacia la derecha “Retén 3 Hrs” lo que significaba que el puesto de los carabineros quedaba a tres horas de marcha, y hacia la izquierda “Muelle lago inferior Chile”

Letreros sencillos


Como no disponíamos de las seis horas para caminar ida y vuelta a saludar a los carabineros, nos decidimos por bajar a la costa del lago, donde no pudimos encontrar el muelle, pero sí testimonios de gente que murió en el lugar.

Curiosas abreviaturas

Letreros mejorados

Usanzas


Llegado a un punto decidimos regresar, ya habíamos conocido el Puelo Inferior y tomado nota de la situación de los rápidos. Decidimos aprovechar la vuelta para probar otras condiciones de navegación: Olas por detrás, sesgadas y directamente por la banda. El lago se mantenía medianamente picado y la práctica le iría muy bien a Lucas para cuando fuera a sacar su carné de timonel. Regresamos por la costa norte del brazo oeste y en posición de frente del muelle, cruzamos el lago por el centro.

 

Cruce del lago

Contraluz


Esteban Gandulfo

Hostería Frontera – Las Golondrinas

Lago Puelo – Chubut

Correo: esteban@frontera-patagonia.com.ar