24 de octubre de 2008

Quizás no sea suficiente...

Vuelvo de otra marcha, implorando justicia y sembrando conciencia. Nada me dice que lo que uno haga llegue a buen puerto. Quizás sea inútil la lucha, pero alguien tiene que intentarlo.




David Vincent hasta tuvo que rajarse porque lo querían matar: por una parte los extraterrestres, y por la otra, la gente cuerda, la coherente, los que le creen al diablo que dice que él no existe.

David Vincent. Si, lo recuerdo. Era el nombre del que vio llegar a los primeros extraterrestres; de la serie Los Invasores, los que querían adueñarse del planeta, los que tenían el meñique doblado. Si, ahora lo recuerdo.

Pobre infeliz, después del tremendo susto que se pegó, nadie le creyó. Y hasta tuvo que rajarse porque lo querían matar: por una parte los extraterrestres, y por la otra, la gente cuerda, la coherente, los que le creen al diablo que dice :No existo.

Ya tuvimos que esquivar las balas del "Algo habrán hecho",
sortear los escudos del "No te metás" y el barro de la cancha del "Felices los niños".
Hemos soportados los golpes y tirones de pelo de aquellos que intentamos salvar de ahogarse.
Hemos sido golpeados por el palo de aquellos que confunden "hacer política" con "reclamar justicia".
Hemos acostumbrado a los funcionarios y vecinos a nuestras marchas, sin lograr despertar sus conciencias.
Hemos salido en todas las fotos, en todos los videos. Hemos hablado en todas las radios, y salimos en todos los periódicos.


Y sin embargo, ese... El cruel, el sádico, el violador inhumano que parece haber sido parido por una cloaca,
el juez injusto, más ciego que la propia justicia, que apoya su mano en la espada que pende "damocliana" sobre las cabezas de los que, arrodillados imploran por sus hijos,
los que defienden sus bolsillos en pos de abogar por los derechos de estas bestias inadaptadas,
los comunicadores que estiman vieja la noticia, aunque no se haya esclarecido el hecho,
el imbécil que toca la bocina detrás de una marcha, porque tiene que pasar,
a la gente boba, que teme y cierra sus oídos a la realidad, pensando "a mi no me va a pasar",
todos ellos siguen sueltos, por ahí, polinizando la inconciencia, asediando a la sociedad que no los persigue hasta las últimas concecuencias.

Por eso la foto de esta nota. Nadie dijo: - Nene, deja eso que es peligroso. Nene, ¿qué le va a ser una piedra a semejante tanque de guerra?
No se, veo a mis vecinos, caminando en silencio, y me imagino esta imagen: Piedras bocha de silencio golpeando las conciencias acorazadas de los que tendrían que hacer mucho más que lo que hacen. Piedras de silencio que estallan en el silencio de sus conciencias.

Hoy andan sueltos los que privaron de la libertad y de la vida a Otoño Uriarte. Nadie debería sentir que sus hijas están seguras.
Aunque no sirva para mucho, yo voy a estar presente cada 23, en la Plaza Pagano porque, aunque no sea suficiente, alguien tiene que hacerlo.
Enrique Ameijeiras