18 de agosto de 2009

ZVONIMIR KATALENIĆ

ZVONIMIR KATALENIĆ
El día 2 de octubre de 1978 murió, en El Bolsón, Zvonimir Katalenić, a los 58 años de vida. Vivió en la "capital de los lagos del sur" durante muchos años, para trasladarse luego a El Bolsón, y termina su relativamente corta vida terrenal en aquella parte de la Argentina, donde las bellezas naturales se han convocado como por ensueño. Katalenić fue un profundo adorador de la belleza en todas sus formas. Naturales igual que creadas por el hombre. Vivía en su mundo que creaba y que fue y queda como una auténtica expresión de su espíritu. Casi autodidacta, creó toda una serie de pinturas y escribió poesías en el idioma croata y el castellano. Sus amigos están preparando una edición de sus poesías y obras en prosa, que sobrevivirán muchas generaciones y guardarán testimonio de un talento de artista que no aparece todos los días.
Con motivo del primer aniversario de su prematura muerte, el Instituto Croata Latinoamericano de Cultura, destinatario de su valiosa herencia artístico-moral e intelectual, y el Club Cultural Croata-Argentino, realizaron en Buenos Aires una velada común el día 27 de octubre próximo pasado, oportunidad en que fue inaugurada también una exposición parcial de sus pinturas en la sede del Club. Con la presencia de su ex esposa Irene, de amigos argentinos, especialmente de Bariloche y de El Bolsón, como también de sus connacionales croatas, el acto fue abierto por el presidente del Club, el Prof. Antonio Gazzari.

En un discurso bien medido para semejantes conmemoraciones, evocando la personalidad del difunto con palabras y conceptos que nos la hizo tan cara y tan simpática, tocando tanto sus cualidades humanas como las de poeta y pintor. Fue un discurso más poético y creativo que la narración y enumeración de los datos biográficos. El Prof. Branko Kadić, a su vez, en el nombre del Instituto, dio, en este último sentido, más elementos, sin olvidarse de su obra estética, ubicando la pintura de acuerdo con el criterio de la técnica o de escuelas y motivos que lo inspiraron y le proporcionaron medios para su realización.

Kadić, igual que Gazzari, leyeron también algunas de sus poesías que aparecerán, esperamos, en un libro aparte. A continuación reproducimos la conferencia de Kadić, mientras que la de Gazzari fue publicada en una otra publicación como el original en el idioma croata:
"...Nos proponernos exponer en una prieta síntesis los datos biográficos y trazar los principales rasgos de la figura humana y artística de este talentoso artista plástico, poeta nato, eremita y asceta, pregonero del pacifismo y de la no violencia en nuestra época turbulenta.
Los avatares de la última conflagración mundial lo arrancaron de su suelo natal y lo llevaron de Croacia a Buenos Aires y de allí a San Carlos de Bariloche y El Bolsón donde vivió desde comienzos de 1948, y donde murió en el año 1978.

Zvonko Katalenić nació en Našice, Eslavonia, provincia norteña de Croacia, renombrada por sus nobles y añejos robledales, el 6 de noviembre de 1920 del padre Tomás y madre Jelka Rakić, emparentada con el obispo José Jorge Strossmayer, prominente figura en la historia política y cultural de Croacia y del sureste europeo en la segunda mitad del siglo pasado y destacado participante en el Concilio Vaticano Primero cuando abogó con perspicacia y clara visión del futuro por la reconciliación y la reunión de las iglesias cristianas, tema éste que constituirá un siglo después uno de los puntos centrales del Concilio Vaticano II.
Z. Katalenić terminó los estudios secundarios en Zagreb, donde se habían radicado sus padres y en 1939 se matriculó en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma ciudad, cursando historia, lenguas vivas y literaturas antigua y moderna. Al mismo tiempo, estudió música en el Conservatorio "Vatroslav Lisinski" de Zagreb, habiendo sido sus profesores entre otros el conocido celista Antonio Janigro, ex-director de los Solistas de Zagreb, y Ljerko Spiller, actualmente un destacado artista en el mundo musical de Buenos Aires. Paralelamente, adquirió conocimientos de pintura durante siete años bajo la guía de los profesores Kusnjak y Javor.
Desde 1939 colabora en Hrvatska revija (Revista croata), principal revista croata de arte y cultura, órgano de la institución cultural, Matica Hrvatska, abolida en 1971 por el régimen comunista de Belgrado. Katalenić publicó poesías, cuentos breves, críticas literarias, reseñas de libros, polémicas, traducciones (poesía japonesa) y notas sobre los problemas de la estética y de la "poesía pura" de abbé Bremond. AI mismo tiempo colaboró en Plava revija (Revista azul) vocero de un sector del estudiantado universitario croata. Le tradujeron poemas al italiano que fueron incluidos en la antología de la lírica croata joven, titulada Melograno y editada en 1942.
Desde joven abrazó la idea de la independencia de Croacia, sabiendo que un pueblo, una nación con perfiles inconfundibles histórico-culturales, puede realizarse en plenitud y progresar únicamente en el marco de la libertad nacional e individual. Por ello participó en la lucha de la nación croata para conservar su independencia estatal (1941-1945) y sobrevivir como nación durante la tremenda guerra (1941-1945), aunque no compartía la forma del gobierno que considera pasajera, impuesta por las circunstancias bélicas.
Fue uno entre contados sobrevivientes de la horrenda tragedia de Bleiburg, acaecida en mayo de 1945, cuando las huestes comunistas yugoslavas — ya terminada la guerra — masacraron a alrededor de 250.000 soldados croatas desarmados y civiles inermes que iban en busca del amparo y la protección de las fuerzas armadas aliadas, principalmente inglesas, estacionadas en Austria. Katalenić, llegado a Roma, en mayo de 1945 se dedicó a la pintura y además, dotado de un extraordinario sentido de orientación e imaginación, contribuyó a salvar la vida de varios compatriotas que corrían el peligro de ser entregados al nuevo régimen del terror, instaurado por los comunistas de Belgrado.

En 1947 se traslada a París donde se reencontró con su novia Irene Krzemieniecka, joven e inteligente refugiada polaca que estudiaba medicina en la Universidad de Zagreb. Visita museos y exposiciones y realiza algunas pinturas, impresionado sobre todo por Vlanminck. Los novios, en busca de nuevos horizontes, emigran en 1947 a Buenos Aires, donde pronto se casaron. En esta gran urbe permanecieron varios meses y Katalenić organizó una exposición de los cuadros y dibujos que trajo de Europa.

En Buenos Aires conoció al pintor chileno Carlos Valdez, en boga en aquel entonces por sus estampas e imágenes religiosas, elaboradas con la técnica de laca esgrafiada.
A comienzos de 1948 la joven pareja, en compañía de su amigo Lucas Anić, y a instancias del pintor Erico Gornik, se trasladó a San Carlos de Bariloche.
Los primeros años de su estadía en esa zona boscosa y lacustre Katalenić trabaja como empleado en el aserradero "Lunde y Reinhardt" y su esposa en un laboratorio bioquímico. Al mismo tiempo dibuja, pinta, escribe y medita. A esa época se remontan sus témperas y acuarelas y conocidos álbumes de flores andinas, típicas para aquella región. Luego recurrirá a óleos y a laca esgrafiada primitiva, técnica pictórica usada por los maestros medievales prerrenacentintas y por determinados representantes de la iconografía bizantino-rusa.
En esa época se produce un gran vuelco en su vida, un gran cambio en su cosmovisión y la valorización artística. Cayó a sus manos el "evangelio" de Sri Ramakrishna, conocido maestro (gurú) de la filosofía yoga la que adoptó en su teoría y práctita, igual que los principios y la actitud del mahatma Gandhi sobre la no violencia, la resistencia pasiva y el "retorno a las fuentes", a la naturaleza. Ahonda en el estudio de los principales exponentes de esta corriente filosófica hindú, tan extraña al pensamiento occidental y de ciertos místicos cristianos medievales. Sigue su camino y esta ascensión interior, lenta y penosa en la propia purificación y la catarsis espiritual, en la abnegación y el autosacrificio, refléjase plenamente en su libro de poesías, escrito en croata, y titulado Uz strminu (Cuesta arriba), publicado en Buenos Aires en 1958.

Como anexo, le agregó el poema en castellano Gnosis humilde, dividido en cuatro partes. A renglón seguido transcribimos la última parte, característica para su poesía a partir de entonces; tanto por su contenido, los tenias tratados, el enfoque filosófico, como por la parte formal, prosódica, de ritmo, la expresión y la cadencia genuinamente poéticos:


No te temo, Dios mío, no te temo
Quien te ama se zambulle
en el río que refluye
a su eterna fuente
No te temo, Dios mío, no te temo
En el alma que hiciste
tú mismo te escondiste
con tu goce y tu pena
y aquella paz ajena
a toda imagen
No te temo, Dios mío, no te temo
Con tu hijo te recreas
por los campos te paseas
de tus infinitas posibilidades
No te temo, Dios mío, no te temo
Porque creas y destruyes
en tu seno restituyes
lo que fue una caña temblorosa
la cizaña antes de tu toque
No te temo, Dios mío, no te temo
Toda tierra es tu huerto
y tu cosechas el fruto

En realidad, este libro de poesía representa una serie de variaciones sobre los tenias religioso-filosóficos, principalmente de inspiración hindú, con metáforas e imágenes originales. La expresión poética está cuidada, cincelada, a menudo de un frescor primigenio. Sobresale por su musicalidad y un ritmo interno propio. Huelga acotar aquí que Z. Katalenić poseía un refinado sentido musical y le gustaba tocar el violin. Sorprenden la belleza expresiva, el primor pristino y la riqueza de los recursos idiomáticos, sobre todo si tenemos en cuenta que desde hacía años estaba desarraigado de su país natal, alejado de la fuente viva del idioma y que pasaban meses y meses sin tener la oportunidad de hablar con alguien en la lengua materna.
Con frecuencia encontramos su valiosa colaboración en las páginas de la "Revista Croata", un trimestral cultural literario, que empezó a publicarse en 1951 en Buenos Aires y ahora en forma ininterrumpida en Barcelona (España). Se trata de poesías, de reflexiones histórico-filosóficas y de escritos en favor de la no violencia y la resistencia pasiva.
Dejó varios manuscritos de poesía y meditaciones, y estudios sobre el arte, la filosofía, las creencias religiosas y la drogadicción, tanto en croata como en castellano, que legó al director de la mencionada revista, profesor Vinko Nikolić.
Para comprender la poesía de Z. Katalenić es menester tener presente que el término yoga abarca varías teorías y prácticas para que él hombre pueda alcanzar a conocer su auténtico Yo y su Ego personal y luego para poder fundirse con la Conciencia Universal (Dios). La doctrina yoga ofrece varias modalidades, siendo las más importantes:
Hata Yoga = práctica y ejercicios para la conservación y la salud del cuerpo físico como templo del espíritu.
Raja Yoga = dominio de la mente.
Karma Yoga = es yoga de acción, su finalidad es la purificación, la elevación a través del trabajo, el arte, las acciones nobles, etc., teniendo siempre presente el Ser Supremo (Dios) a quien se destina todo el bien que hace uno.
Gnani Yoga = es yoga de la sabiduría, búsqueda de Dios a través del estudio de uno mismo, de las leyes naturales, etc.
Batki Yoga = esta es acaso la práctica más importante. Se busca a Dios por intermedio del amor que sentimos por Él y por todo lo creado. Esta yoga se aproxima más que otras a la mentalidad cristiana.
Katalenić seguramente practicó todos esos yogas, vivió como un asceta y "monje blanco". Reduce sus necesidades a lo más mínimo, renuncia a todos los placeres y comodidades superfluas, le basta un plato de arroz o de legumbres y verduras. Lo que le quedaba los distribuía entre los pobres e indigentes, atiende y cuida a los enfermos y a los niños desamparados, los lava y los asea, instruye a los indígenas locales, primitivos y analfabetos, como asimismo a los peones y leñadores chilenos de la vecina precordillera andina.
En 1958, de común acuerdo y en forma amigable, se separa de su esposa que no pudo seguirlo en este espinoso camino de la abnegación total que había elegido. Años después se trasladó de San Carlos de Bariloche a El Bolsón, donde se dedicó a la pintura, sin abandonar por supuesto — la poesía.

Como ya queda mencionado, en 1947 expuso en Buenos Aires sus pocos trabajos que había traído de Europa, dibujos y acuarelas con motivos .de Zagreb, Roma y París. Luego lo encontramos a menudo en las muestras individuales y colectivas en los salones regionales, exhibiendo óleos, acuarelas, pasteles, témperas, dibujos y lacas esgrafiadas.

Participó en exposiciones colectivas en Buenos Aires, Viedma, Villa Regina, Bahía Blanca, El Bolsón y San Carlos de Bariloche. En diversos certámenes de pintura obtuvo premios, distinciones y menciones especiales. La prensa local siguió con interés su evolución creativa.
El Tiempo, diario de Viedma del 24/3/1969, refiriéndose a la exposición de Katalenić subraya:
"Elabora el tema interiormente y su predilección por el simbolismo filosófico lo lleva a elaborar lo que hemos visto. Sus temas no se atan a un lugar y su universalidad hace que puedan ubicarse en cualquier parte de la Tierra y del Universo.
"La ductilidad del artista que comentamos se comprueba al admirar su labor en laca esgrafiada primitiva con tenias de iconografía prerrenacentista. Algunas recreaciones sobre modelos de iconografía ruso-bizantina abonan el concepto emitido y hablan de una madurez lograda a través de un trabajo consciente y continuado, porque de otra manera no se puede dominar una técnica que por la sutileza de sus dificultades es difícil de lograr en el grado quedo ha logrado Katalenić. Los cobres esmaltados de Lintoges con expresiones de los siglos XII y XIII son también elocuentes manifestaciones de la universalidad referida."
Katalenić, conversando con el crítico del diarjo precitado, le recordó "que los antiguos llamaron a la belleza "resplandor de la verdad" y de allí la grandeza de su arte. Nosotros los modernos hemos caído en un relativismo angustioso y el "resplandor de nuestras verdades relativas son la distorsión, la fealdad y la premura que abundan en el arte de nuestro siglo".
En tono parecido se expresa el diario Clarín (Buenos Aires, 26/2/1969), ponderando "la pequeña pero valiosa muestra de lacas esgrafiadas" del artista, destacando que es un "antiguo método de grabar en planchetas los trabajos, incluyendo las formas del tema en relieve para obtener luego, en los colores, un extraordinario efecto visual. Domina ampliamente la témpera y el óleo y se ha dedicado a los trabajos de lacas esgrafiadas, especialmente a los temas religiosos porque encuentra en ellos la paz y la tranquilidad necesarias en este mundo revuelto".
Su última exposición en vida se realizó del 9 al 13 de julio de 1978-en la Galería Via Firenze, Salón del Sur, Bariloche.

En repetidas ocasiones dictó cursos sobre pintura, estética y filosofía del arte en diversos establecimientos de estudios secundarios y universitarios de Patagonia Comahué.
Todas sus obras pictóricas, a saber: 32 óleos, 12 acuarelas con 27 láminas de flores andinas, 14 pasteles, 15 témperas, 13 lacas esgrafiadas y 13 dibujos, los legó al Instituto Croata Latinoamericano de Cultura con sede en Buenos Aires y los manuscritos en ambas lenguas al Director de la Revista Croata (Hrvatska revija), Barcelona, España, cuyo colaborador era, como asimismo sus pequeños ahorros, para que sean destinados a "fines culturales".

El propósito del Instituto Croata-Latinoamericano de Cultura es organizar exposiciones con las obras legadas, venderlas y financiar con el dinero obtenido la impresión de sus manuscritos, en primer lugar de sus poesías. Con esta finalidad se realizó en el Club Cultural Croata-Argentino de Buenos Aires la exposición del 27/10/79 al 11/11/79.
A pedido de sus amigos, el Instituto regaló varios cuadros al Museo Municipal de El Bolsón, uno de cuyos principales propulsores era.
Según el testimonio de sus numerosos amigos y alumnos de El Bolsón. Z. Katalenić se enfrentó a la muerte inexorable con valentía y paciencia y, por su expreso deseo, fue sepultado del modo más sencillo, en un rústico cajón de madera, sin pintar, en el cementerio local.
Sus amigos de El Bolsón, animados por los pintores Oscar Catania y Adriana Ottone de Catania, organizaron una Exposición-Homenaje a Zvonimir Katalenić en el primer aniversario de su fallecimiento (1978 -2 de octubre- 1979), con el patrocinio de la Comisión Municipal de Artes Plásticas.
La Sra. Irene de Katalenić, honrando la memoria de su esposo, instituyó un premio anual sin adquisición, para distinguir al mejor paisaje de El Bolsón.
Asimismo se propone restaurar la casa del poeta-pintor, en ese magnífico marco paisajístico, y destinarla como hogar y albergue de los pintores y artistas desamparados.
Zvonko Katalenić es un vivo nexo cultural entre Croacia, su patria de origen, y la Argentina, su patria de adopción. Es un poeta bilingüe que amó a ambos países y a toda la humanidad, predicando la tolerancia y la no violencia. Es un faro en nuestra lejana Patagonia que tantos croatas, gente laboriosa y honrada, llegados de Dalmacia y del Litoral Croata desde 1860, contribuyeron a construir y civilizar, dejando sus huesos por las extensas comarcas, desde la región barilochense hasta Tierra del Fuego".

(Información suministrada por la asociación Croata de Argentina)